Dia Internancional contra la violencia de género

Así Estoy

27, noviembre, 2018 


Escrito de pacientes en tratamiento de hospital de día para el Día Internacional Contra la Violencia de Género.


“¿Así estoy?” “¿Qué significa esto?”
No recuerdo la primera vez que recibí un comentario externo que me hizo pensar en mi imagen y la visión que tenían los otros de mi. ¿Los otros? Quizás yo también.
Nunca me hubiera imaginado que comer chocolate, que es lo que más me gustaba en el mundo, fuera tan valioso como para desvalorarme a mi y a mi cuerpo. De pequeñas, entendemos que con el fin de no ser molestadas, no podemos pasar de cierta talla. Que el pelo corto, es de niños. Que no eres niña si no llevas pendientes. Que el fútbol, no es para nosotras. Tampoco los coches de juguete o los action man. Que los dibujos animados y las series están catalogadas. Y, espera, que si no sigues estos cánones, quizás no eres suficientemente femenina, y en consecuencia, mujer? Clasificándonos des del primer momento, no damos suficiente valor al hecho de ser personas, por encima de todo.

¿Qué hacía yo con todo esto? ¿Quién se preocupaba de lo que yo sentía? ¿Era yo que me ponía esa presión? ¿Era cosa de los otros? Por suerte, yo era mínimamente femenina y esto me daba ciertos privilegios para ser aceptada o incluida en algún grupo.
“Pasa gratis, guapa” Esto le dijeron. ¡Y tan contenta que entró! Yo, mientras, me preguntaba constantemente… ¿Qué nos diferencia?

¿Como podría conseguir ese cuerpo para poder pasar gratis? ¿Me tenía que esconder? ¿Qué tengo que cambiar? ¿Tengo que modificar mis acciones? ¿Debo filtrar y tapar mis ideales?

Presión y modelos por todos lados. Modelos estéticos, modelos de pensamiento, modelos de habla, modelos de expresión. Modelos. Modelos. Modelos. Estereotipos. Presión. Y más presión. Perfección. ¿Cómo salir de este espacio tan agobiante? La única vía es el pensamiento crítico. El único aliado es la propia mirada. La conciencia y la deconstrucción de todo eso que hemos ido chupando sin cuestionarnos son el primer paso. Es evidente que es un trabajo multidireccional, que tiene que partir de una reflexión social y debe ir articulándose en la construcción de un nuevo pensamiento crítico. Y de esta base, cada uno pueda ir escogiendo libremente qué testimonios seguir y qué espejos admirar.
Y ahora quiero dar una pequeña vuelta atrás. Y quiero parar para centrarme y observar el presente. Y quiero velar por un futuro.
¡Exacto! Un futuro, ese futuro. El que está lleno de respeto. Un respeto que nace de mí, que va hacia mí. Y que se extiende a los demás. El que está lleno de revolución. Una revolución en espiral, porque empieza en la calle y acaba en mi. Porque empieza en mi y acaba en la calle.
Puede que en el pasado otros ejercieron violencia sobre mi cuerpo y persona. No puedo controlar lo que los demás hagan, es cierto. Pero, si algo tengo claro, ahora, es que nunca más voy dañar mi propio concepto ni el de las demás mujeres.

Y es que, “lo bello es la existencia”. O aún más, la existencia que se crea, que se comparte y que se ama (en todas sus formas).


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