testimonio anorexia

Vivir con mi TCA o luchar por ser feliz

Asumir que eres víctima de un TCA, dejar de negar tu realidad y empezar a querer superar esa enfermedad que te tiene atrapada,… ¿Cómo se viven las primeras semanas de tratamiento?

Hoy, desde SETCA, queremos compartir un testimonio de una paciente (con anorexia) que hoy se desnuda y nos desvela como se siente, cómo y por qué ha llegado a SETCA y cuales son los sentimientos, miedos, temores a los que se está enfrentando para poder acabar con su Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA).


Empecé tratamiento el 23 de diciembre del 2015, llevo aproximadamente dos meses y la verdad es que todo esto es más difícil de lo que pensaba. Es difícil seguir queriendo mantener viva la enfermedad.

Yo entré en contra de todos: de mi familia, de mis amigas y de mi novio. A todos les decía que iba bien, que quería hacerlo y, en realidad, tener tanta vigilancia ha hecho que no pueda continuar haciendo síntoma pero, en el fondo, siempre he ido a favor del TCA (trastorno de la conducta alimentaria) y en contra de todos los que me quieren ayudar.

Mi mayor objetivo sigue siendo el mismo que estos años atrás… Escribo esta carta porque quiero cambiarlo. Quiero darles una oportunidad a todos los que quieren verme bien, quiero dejar de verlos como enemigos e ir en contra de ellos. Con esta carta quiero decir que me comprometo a intentarlo de verdad, primero sincerarme y después hacer las cosas bien. Quiero enfocar mi fuerza y mi mente para intentar salir de aquí, porque aunque no lo vea tan malo, sé que sí lo es y me merezco estar bien del todo.

Tengo miedo y rabia al escribir estas palabras porque es la mayor traición que me hecho nunca, tengo miedo de lo que puede pasar o de arrepentirme. Pero he tomado una decisión y voy a tirar adelante con ella, les daré una oportunidad y cuando me den el alta yo podré decidir si seguir con una vida sin estar condicionada o volver de dónde vengo.

Como he dicho durante estos meses, he intentado hacer las cosas bien cuando no quedaba otra opción, pero a la que había alternativa lo hacía. Alguna vez he hecho hiperactividad como subir y bajar escaleras, o abdominales, sentadillas, etc… He opinado en casi todas las comidas fuera del centro y he manipulado siempre que he podido, es decir he tirado comida, he cambiado algún alimento o cosas así simplemente por la tranquilidad que me aporta. Muchas veces opinaba solo para hacer sentir mal a la otra persona y así quitarme un poco de rabia. Con trozos de carne con salsa la restregaba contra la mesa o servilletas para quitársela. Mastico la comida entre 30 o 40 veces antes de tragarla porque creo que así engordaré menos. Una vez, al llegar a casa después del centro me fui a duchar e intenté vomitar, esto ha pasado un par de veces pero como me dolía, paraba (no llegaba a sacar nada, ya no es igual de fácil que antes). He engañado a mis acompañantes para esconder o meterles comida a ellos en el plato.

No he pedido ayuda cuando la he necesitado, me he ido guardando mis pensamientos hasta que se han acumulado y esto va en contra de mi tratamiento. He corrido por la calle un día que estuve sola. No he dicho mis dificultades en los cronos, un día estuve sola en casa (cocina cerrada) y noté la sensación del año pasado, de tener atracones en casa sola… me he acordado que tengo una libreta con todos los pesos apuntados…Un día en el centro hice un poco de ejercicio. He pensado en irme para dejar de comer, en vomitar, en no vivir más, en comprar laxantes o pastillas, en pesarme, he pensado que quizás vale más la pena morir delgada luchando por lo que quieres que vivir así… es decir he ido aumentando la obsesión.

Muchas de las peleas han sido por opinar, porque opinar significa actuar, negarme, tirarla por el balcón, enfadarme, irme y otras cosas que he hecho. Me he medido, mirado en espejos, calculado calorías, etc. No he contado todas las cosas mal hechas porque no quiero que me las quiten. Ahora quiero intentar no hacer todo esto, dar un voto de confianza y creerles cuando dicen que si dejo de hacer estos pequeños rituales todo irá mejor. La verdad es que no quiero, es decir, ahora mismo no quiero hacer todo lo que me dicen, pero no me queda otra. No lo hago porque quiero sino porque es esto o nada.

No tengo más opciones, solo una, continuar haciendo estas cosas mal y alargar el tratamiento. Pero, no quiero eso, siempre tendré la posibilidad de volver, siempre estará aquí esperándome pero ahora me voy a dar la oportunidad de tener una vida diferente pero normal, de ser yo misma. Soy yo la que decide esto, soy yo la que decide intentarlo de verdad. No podría sin la ayuda de mi familia, de mi madre y de mis abuelos que, a pesar de no entenderlo mucho y de portarme mal con ellos, siguen a mi lado luchando por mí, a mi chico por toda su ayuda y porque sin el todo esto sería muchísimo más difícil, a mi hermana que sin su confianza y apoyo tampoco hubiera llegado a esta conclusión, y de mis amigas que son un apoyo fundamental para mí. Esta es la gente por la que voy a ser fuerte de verdad, ellos son mi vida y merecen que acepte su ayuda, no quiero mentirles, quiero ser leal conmigo misma y demostrarme que será mejor una vida sin obsesiones.

Así que, no opinare ni manipularé más, no os penséis que lo hago con gusto, creerme que me costara muchísimo pero ahora quiero hacerlo bien, en vez de encerrarme con mis pensamientos os lo diré para que me saquéis. Es mi vida, así que soy yo la que decide lo que pasa en ella, tengo que ser valiente y la valentía en algunos casos consiste en ir en contra de algo que quieres por un fin mayor.

Testimonio paciente con anorexia (TCA, trastorno de la conducta alimentaria)


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