Testimonio paciente anorexia (parte I)

Barcelona, 10 de enero a 2013

Hace días que quería pararme a escribir y compartir una experiencia vital que estoy viviendo actualmente y como me ha dicho hoy una paciente, la vida es eso, experiencias.

Tengo un trabajo que me apasiona pero a la vez me remueve mucho. Tengo una paciente (por confidencialidad le cambio el nombre) que se llama Tere. Tiene 26 años y el lunes le dijeron que ya no había nada más que hacer, ningún tratamiento ha funcionado con ella y no le queda otro camino más que el de la muerte.
Cuando te lo dicen en el pase de enfermería te quedas muy chocada, más cuando hace tiempo que conozco a Tere ya que hace 4 años que lucha contra el cáncer. Pero más impactada te quedas cuando entras en la habitación y te encuentras una chica joven, enfermera como yo, que recién acabada la carrera le diagnostican un tumor en el colon y que des de entonces no ha dejado de luchar. Te habla con una serenidad escalofriante, no está enfadada con el mundo, está descolocada. Considera que es injusto, que le quedan muchas cosas por hacer, que es muy pronto, que no podrá vivir más cumpleaños de su sobrina… se acababa de comprar un coche, tenía unos 500€ en ropa que todavía tenía que estrenar, está repartiendo sus cosas… el tiempo se le va de las manos y se siente impotente. Su mirada refleja miedo. Me dice que quiere que la duerma, que quiere que su cabeza deje de pensar y de darle vueltas. Tere es plenamente consciente de su enfermedad, de su proceso y de su rápido deterioro. Teme el final de la vida, a la vez lo desea. Lo expresa cada vez que entro yo en la habitación por las tardes. Por la mañana las doctoras le proponen la opción de sedarla ya que ella es lo que me pide a mí y entonces se echa para atrás. Habla delante de su familia con claridad, sin tapujos. Hoy decía que le apetecía ir a la ducha, su última ducha me comentaba…

Esta situación me conmueve por dentro, me hace pensar en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser. Cuando Tere se vaya, nadie la recordará por si llevaba una talla x de pantalón o tenía un tipo estupendo. De hecho ella me dijo que llevaba una 32 y dice «mira ahora, estoy deformada». Y su familia, sus amigos, todos siguen a su lado. ¿Que se nos queda escondido detrás de toda esta fachada? ¿Qué es lo que realmente queremos demostrar?

Tere tiene miedo a morir y yo tengo miedo a vivir.

Ahora entiendo a mi padre cuando me dice que los demás no me importan cuando no como bien o me hago daño físico, incluso me odio hasta el punto de querer quitarme la vida. Veo el sufrimiento de los padres de Tere, la mirada perdida de su novio, la desolación de su hermana gemela. Yo no pienso en mi alrededor cuando no hago las cosas como tocan, cuando me aíslo y sólo me interesa verme bien físicamente para aceptarme. En esos momentos debo abrir los ojos como platos y ver más allá. La vida pasa, quieras o no quieras el tiempo sigue su curso. Y toparme con la muerte de frente me hace pensar: ¿qué estás haciendo con tu vida ahora? ni ayer ni mañana. El pasado no puedes cambiarlo, sólo puedes aprender de él y el mañana es desconocido para todos. A pesar de que sea pasado, me siento muy mal. Volviendo de trabajar he tenido un flash de los que hacía muchísimo que no tenía con el coche. He visualizado que tenía un accidente provocado por mi misma ya que daba volantazo y caía a la gran vía des del puente. ¿Qué me ha llevado a esto? puede que la anorexia no me mate físicamente pero me mata mentalmente. Si te lo paras a pensar son las 24h metida en un cuerpo que rechazas, un cuerpo en el que no estás a gusto porque piensas que no se va a comportar como el resto. Piensas que tu eres especial y que vas a engordar y que te vas a odiar más de lo que te odias ahora. La gente no se irá de tu lado, serás tu la que te aísles porque no querrás que nadie vea algo tan horroroso como tu misma. ¿Es esto normal? tu ves a Tere y cuando te mira a los ojos pidiendo un consuelo, una mirada de complicidad, de aconsejar que disfrutes la vida todo lo que puedas… respóndele con estas palabras… la vida es un regalo y estoy luchando por aprender a vivirla. Miro atrás y veo oscuridad, miro adelante y veo algo de luz, y hacía allí estoy caminando. Con muchísima dificultad porque estoy dejando atrás una parte de mí que ha convivido conmigo toda la vida. Estoy muerta de miedo, pero no puedo desperdiciar la vida de esta manera, quiero que cuando llegue mi momento real del final de la vida, poder mirar atrás y sonreír, ahora miro atrás y lloro.

Tengo 24 años y estoy combatiendo una enfermedad que ha pasado de ser mi hada madrina a ser mi asesina. Me sabe tan mal el daño que he podido hacer a la gente que me quiere. Estoy cansada, mi cuerpo ha dicho basta en varias ocasiones, es hora de que lo escuches y de que escojas el camino a seguir, el camino hacía tenerte a ti misma y dejar de lado el vivir por y para el otro. Me siento pérdida y desubicada. No entiendo por qué tengo que pasar por esto, ¿acaso mi vida ha sido un teatro? no entiendo nada. ¿Qué he hecho hasta ahora? ¿por qué si miro atrás duele? La vida son experiencias como bien he dicho al principio, mi experiencia hasta ahora es que o vives para ti o ves la vida pasar.

Me voy a dormir, he pasado un rato agradable escribiendo y me apetece compartirlo con vosotras. Gracias.

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