Testimonio anónimo

Desde hace varios años salí de la anorexia cayendo posteriormente en la bulimia. Me he decidido a contar mi historia ya que considero necesario hacer visible una enfermedad que actualmente sigue siendo tema tabú para la mayoría de la sociedad, principalmente adolescentes.

Caí en esta enfermedad con 13 años, actualmente tengo 30 y como la mayoría de personas que sufre anorexia cumplía el prototipo de niña perfeccionista, exigente, con excelentes resultados académicos, éxito en la vida amorosa y amistades… pero aun así había algo que hacía que nada de esto tuviera validez para mí. Desgraciadamente he sido infeliz durante toda mi adolescencia, crecí mucho más rápido de lo que me tocaba porque nada me importaba más que mi imagen corporal, consideraba que si no era delgada no valía para nada y eso lo extrapolaba a todos los ámbitos de mi vida… esto me pasa por ser gorda…esto me pasa por haber comido tal cosa… y así con todo durante todos los días.

Mi vida consistía en pesarme y mirarme en todos los espejos posibles, llegué a pesarme 20 veces por día y ver que había perdido o ganado x gramos, de eso dependía mi estado de ánimo de cada día. Durante 10 años fui incapaz de sentir prácticamente nada, me levantaba y acostaba pensado en lo horrible que era, en lo poco que valía para nada y quería morir la mayoría de los días, por suerte, nunca tuve el valor de hacer nada de lo que arrepentirme y cuanto me alegro, porque aunque parece que no tiene salida sí la tiene, y cuanto antes se toma consciencia antes se supera. Durante varios años me corté en las piernas porque era incapaz de expresar toda la rabia y odio que sentía hacia a mi, todos veían en mi una niña como ejemplo a seguir pero yo solo sentía odio y asco hacia mi, era incapaz de ver nada más independientemente de la opinión de los demás que no podían imaginarse que pasaba por mi caótica cabeza.

Durante este periodo no siempre estuve delgada, engordé, perdí peso, fui a varios psicólogos y psiquiatras… ¿Dónde estaba el problema? ¿Por qué no conseguía dejarlo atrás? Para mi familia siempre ha sido un tema tabú, es preferible no ver algo que hace daño y mirar hacia otro lado, esto ocurre sobretodo en las familias de clase media alta, donde las apariencias cuentan más que la realidad y donde ser delgada parece imprescindible para tener éxito como persona, digo parece porque es totalmente incorrecto. Considero que es fundamental un apoyo familiar para superar este tipo de trastornos, pero animo a quien no lo tenga a buscar apoyo en otras personas, SE PUEDE, probablemente es más complicado pero se puede, y nunca os arrepentiréis por difícil que parezca el camino porque merece la pena.
Finalmente acabé la carrera, soy médico curiosamente, pero era incapaz de asumir que tenía una enfermedad, por ese entonces para mi “estilo de vida”, llevando incluso un tatuaje en común con diferentes chicas de páginas “proana”, webs donde pasaba horas y horas para estar a la altura de lo que mi mente consideraba adecuado.

Mi principal problema asociado a esta enfermedad fue que todo me aburría, nadie me caía ni bien ni mal, nada me gustaba, no tenía ilusiones ni nada que realmente me hiciera feliz, me sentía vacía en un cuerpo que odiaba a más no poder, soñaba con cortarme la barriga y muslos la mayoría de noches. A día de hoy sigo luchando por tener algo que me motive lo suficiente para seguir fuera, para saber que valgo más que un número que no me define, que no dice nada de mi como persona…y por supuesto de nadie, no determina nada.

Durante todos estos años solo recuerdo dolor, me producía asco mirarme al espejo, me producía dolor salir con amigos o con mi pareja a cenar, todo eran inconvenientes para hacerlo ya que eso rompía mis esquemas de comidas. Dejé de mirarme, de arreglarme, de quererme, siempre vestía de negro y escondía todo esto con una preciosa sonrisa para que nadie observara mi dolor…es más fácil decir que todo va bien a dar explicaciones.

Sentía envidia de todas mis amigas y prácticamente de todos ya que eran felices con cualquier otra cosa, incluso saliendo a cenar, lo que para mi era un infierno, pero sin embargo a mi nada me hacía feliz, ni el dinero ni nada que no fuera méritos académicos o la báscula. ¿Por qué había gente que teniendo sobrepeso era feliz? ¿Por qué miraba fotos mías previas y me veía delgada pero en el momento me veía gorda? Cree una distorsión corporal que a día de hoy no he conseguido superar, pero estoy en ello y confío en que la superaré con ayuda psicológica.

Salí con ayuda de un psicólogo que me ayudó durante mucho tiempo, pese a que mis padres no fueron una gran ayuda mi pareja si estuvo 100% a mi lado y tras seis años de terapia me enfoqué en mi carrera que era lo que siempre había querido desde que tengo uso de razón y conseguí dejar atrás mi obsesión por las calorías y por el peso, pero vivo sabiendo que es una “caja” que existe en mi cerebro y que tengo que controlar porque cuando menos lo esperas y bajas la guardia aparece de nuevo esa odiosa “voz”.

Dos años después entré al hospital como residente y ya había asumido que había engordado, pero sinceramente era feliz ¿Qué pasó? Cada día me exigía más, porque siempre me he sentido inferior y tras mucha presión caí en la bulimia, ya estaba de nuevo en el pozo…pero esta vez sin control alguno, me había ido a un extremo completamente diferente, vomitaba tanto como comía, engordé y tuve ideas cuanto menos desagradables…empecé a emborracharme fuera de mi trabajo para olvidar lo que sentía, era todo un ritual, ordenaba la comida, sé contar calorías con sólo mirar alimentos y no conseguía controlarlo, contaba mis calorías más las de mi alrededor, es como una calculadora visual, pero estoy en proyecto de salida, pude, puedo y podré, estoy segura.

Mi TCA ha creado la mayoría de mi personalidad, ha durado demasiados años creando una persona complicada, pero también salir del me ha enseñado a no juzgar a nadie, a valorar cosas a priori insignificantes para otros, como salir a cenar con amigos y poder ser libre, esa palabra que con un TCA desaparece, a ser especialmente sensible pero saber filtrar que comentarios me hacen daño y cuales no.

Quizás no soy la persona que me hubiera gustado ser, la vida me puso piedras en el camino siendo muy joven pese a tener una mentalidad superior a mi edad, pero aprendí a valorarme por otras cosas que no son mi físico y me he dado cuenta que tengo otras muchas cualidades pese a no ser delgada actualmente, intento ser alguien con más cualidad que mi físico.

Mi idea de publicar mi testimonio no es mostrar que es fácil salir, al contrario, es una lucha difícil y desde mi punto de vista de por vida, con limitaciones que vivirán conmigo para siempre, pero pedir ayuda para salir, en cada recaída, siempre, es fundamente e insisto, SE PUEDE… y aprovecho para añadir que todos podemos sufrimos un TCA y debería hacerse más visible, mirar para otro lado por duro que resulte no es la opción.

“Algo que te hace llorar y sufrir tanto para alcanzar la perfección, no puede ser lo que necesitas para ser feliz”

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