Tenerte a ti misma

8, marzo, 2017

Cuando empecé el tratamiento con SETCA tenía una autoestima muy baja. Frecuentaba ataques de ansiedad en casa y en situaciones sociales, más que nada para llamar la atención. Quería que la gente me hiciera caso, caer bien a todo el mundo y que todos me aprobasen, porque yo no me aprobaba a mí misma. Odiaba mi culo, mis piernas, mis muslos, y mi forma de caminar. No me sentía a gusto en mi cuerpo, y siempre me intentaba tapar con camisas largas y pantalones apretados. Me costaba mucho hablar con chicos. Además, veía las chicas de mi alrededor  (escogía cuales quería ver y cuales no) y me decía a mí misma: “seguro que ella solo come medio trozo de pescado y una manzana para cenar”.

Tenía muchos atracones: al llegar a casa después de cenar o salir con mis amigas, me zampaba, en menos de dos minutos, algo así como dos boles de cereales, 20 galletas, pan con queso, y restos de pastel. Dormía muy mal y al día siguiente me levantaba a las siete de la mañana para hacer una o dos horas de deporte intensivo. Entraba en el gimnasio con mucha vergüenza y me veía como un monstruo. No quería hablar con nadie, ni quería que nadie me viera.

También me “vaciaba la comida” de distintas formas. Me provocaba mis propios vómitos después de comer galletas, chocolate o cualquier tipo de postre para cenar que no era fruta o yogur. Incluso llegué a sacarme las heces con los dedos, porque necesitaba sacar esa porquería que llevaba dentro.

Mi terapeuta me sugirió de escribir en una libreta todo lo que comía, además de mis pensamientos, y las cosas positivas que me habían pasado durante el día. Las primeras entradas se trataban de pensamientos como:

Me siento fea…me siento gorda… he decidido no comer postre y después he comido chocolate a escondidas… quiero el placer del chocolate pero no mientras todos me están mirando… soy una hija, hermana, y novia difícil, porque no estoy contenta conmigo misma… escojo ser negativa, escojo que me importe mi peso y mi aspecto físico… tengo que hacer deporte porque si no, no disfruto de la vida… me siento incómoda en mi cuerpo porque hay un exceso de comida innecesaria…

Cuando empecé a escribir con puntos positivos, éstos eran del tipo:

Soy muy trabajadora… Estoy durmiendo bien y las pastillas me hacen  buen efecto…. Estos días he estado más tranquila con mi familia… No me he estresado tanto por el trabajo… Soy muy optimista y sociable con la gente… He tenido un buen día…

Tras un año de tratamiento, y con todas mis libretas aquí al lado, miro las entradas de los últimos meses y me doy cuenta que los puntos positivos han cambiado definitivamente:

Noviembre 2016:

“Estoy contenta y satisfecha conmigo misma porque estoy trabajando sobre un sueño: el quererme más y disfrutar plenamente de todo lo que hago… estoy orgullosa de mí misma. Me veo guapa y me siento segura de mí. Estoy tranquila… Tengo una sensación de paz muy buena. Estoy contenta sola y con ganas de mejorarme a mí misma y amar a las personas que tengo más cerca de mí.

Diciembre 2016:

“Me siento segura y feliz. No estoy tan preocupada por lo que como. Hoy he desayunado dos veces y estaba encantada de la vida, porque tenía hambre… He hecho lo que me apetecía, sin restricciones. He sido más abierta con los chicos. Me he dedicado tiempo a mí y a mi familia. Les he cuidado y me he cuidado a mí misma.”

Enero 2017:

Estoy contenta y me siento bien en mi cuerpo. Ya no tengo miedo en el trabajo. Estoy tranquila. Tengo buenas ideas y soy una líder. Tengo iniciativa y soy una persona dedicada. Siento que estoy dando más de mí  a otras personas y veo mi vida con otras lentes… me siento guapa, útil, segura y orgullosa de mí misma. Me lo paso bien conmigo misma. Transmito pasión, ganas, ilusión. Estoy contenta. Tengo ganas de la aventura de mañana. Soy entusiasta y espabilada.

Febrero 2017:

Soy una crack y me quiero a mí misma…ya no me siento celosa con los demás, si no feliz e inspirada por sus logros. Me estoy convirtiendo en una mujer generalmente positiva y feliz… Estoy tranquila en mi cuerpo y en mi piel. Me gusto, me siento amiga de mí misma.”

Gracias al cuidadoso tratamiento de SETCA, he conseguido elevar enormemente mi autoestima y aprender a quererme a mí misma.

He aprendido a querer y cuidar mi cuerpo, mis piernas y mi culo. Me he dado cuenta que este es el cuerpo con el que yo nací y me va acompañar siempre, durante el resto de mi vida, así que vale la pena aceptarlo y amarlo. He aprendido a valorarme y aprobarme a mí misma sin tener que buscar que otra persona lo haga.

Creemos que estamos feos, creemos que estamos gordos, creemos que no somos suficiente, pero la gente no nos ve por eso, sino por la luz que brilla dentro de nosotros. Nos ve por las verdades que cada uno respiramos. Nos valoran por nuestra sensatez, nuestra capacidad de amar, de escuchar, por nuestra bondad.

Para terminar me gustaría compartir un par de canciones que me han ayudado mucho en este proceso: “Rise” de Katy Perry; “Confident” de Demi Lovato; “Fight Song” de Rachel Patten; “Love Myself” de Hailee Steinfeild; “Greatest Love of All”, de Whitney Houston; y “My Song” de Alessia Cara.

GRACIAS!


Paciente con bulimia (Trastorno de la Conducta Alimentaria) que ha realizado tratamiento ambulatorio en SETCA Barcelona.


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