¿Somos el dragón o la princesa?

El pasado viernes, coincidiendo con la Diada de Sant Jordi y el Día Internacional del Libro, se hizo un taller especial en SETCA. Nos reunimos una vez más, un viernes más, a fin de que el arte nos empape y nos acompañe. O quizás, al revés, de empapar al arte de nosotras. En ese espacio de encuentro aparecieron, emergieron, distintos temas. A modo de ejemplo, emergió la soledad, que habita en muchas de nosotras. La esperanza, la tristeza y una lista sin fin de estados de ánimo, algunos incluso de aquellos que no sabemos ni nombrar. También ocuparon su lugar la culpa, el dolor y las heridas. Tiñeron de rojo el suelo. La lucha como hilo conductor. Las ganas que no pueden perderse. De vencer el TCA. La enfermedad. Y flores rojas, rosas, y el suelo lleno de libros. Y de ese taller, al final, brotaban temas completamente distintos. ¡Qué diferente empezar y acabar! ¡Cuánto significa avanzar! De alguna forma, alcanzamos aunque sea por un rato, también adentro la primavera. Hablamos de ternura, de complicidad, de autenticidad. De la sinceridad, espontaneidad e incluso de un poco de locura, que nunca viene mal. Si no nos hace daño, si nos sienta bien. Terminamos el taller leyendo a Rupi Kaur, que nos recuerda, una vez más que todas avanzamos cuando reconocemos lo resistentes y sorprendentes que son las mujeres que nos rodean. Y nos confiesa que en este mundo que tanto dolor nos ha dado, aquí estamos nosotras, haciendo oro de ello. Y sí, no hay nada más puro que eso.

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