Me revienta, testimonio de una paciente con anorexia

Supongo que esta poca tolerancia al malestar ajeno es una característica innata en mí… Sea lo que sea, me revienta sentir esto y ver lo que veo cada día.

Cuando llegué al grupo, solo erais unas personas más con las que compararme y sentirme inferior. Poco a poco he pasado de veros como una fachada, un cuerpo a descubrir las grandes personas que sois en realidad. Y sí, ahora mismo me estoy diciendo “eres una falsa, una cursi, ¿qué pretendes?, das pena, lo haces para llamar la atención, ¿qué pensarán de ti?…» Pero intento dejar a un lado esos pensamientos para que fluya lo que en realidad siento.

Me revienta ver como Maria se dice egoísta, se maltrata de esa manera, se dice inútil, se dice gorda, se mira, se toca, se aprieta las piernas, come de más, vomita… En definitiva, me da rabia ver como se castiga así misma de esa manera… ¿Cómo un puto número, una puta talla, un puto cuerpo puede hacerte esto? No joder, me revienta verte así, me revienta ver que llevas un mes comiendo de más y que no nos dijeras nada hasta ahora. Me revienta saber que no he sido capaz de ayudarte. Me revienta… no hay más. Porque no te mereces nada de esto, tal y como te he dicho muchas veces, te admiro muchísimo… En todos los aspectos, tienes una humanidad, una fuerza, una energía… y no te lo valoras, te exiges más y más y nunca es suficiente… simplemente, no es justo.

Me revienta ver como Olga quiere hacer restricción, como se pesa, como sufre de esa manera, como en un día, un puto número puede anularla como persona… Qué triste es oírte decir “he vomitado y no me he arrepentido” o “voy a dejar el tratamiento”… Qué triste es ver a una persona a la que quieres y aprecias, con tanto potencial y todo lo bueno que te aporta, se maltrata así, se destruye día a día hasta consumirse. Ojalá pudieras verte como yo te veo, ojalá vieses esa preciosa sonrisa que nos ilumina al llegar, te oyeses decir esos buenos consejos y valorases tus esfuerzos.

Me revienta ver a Lucía tirando un trozo de bocata, estirando los pantalones, apretándose, tocándose, dándose asco, ocultando síntomas, revelándose contra las personas que intentan cuidarla, quejándose de las cantidades y queriendo dejar el tratamiento. Me revienta ver como una persona que ha llegado al límite, siga aferrada a una enfermedad que lo único que hace es vaciarla por dentro, impidiendo que sienta o que conecte con sus emociones. Es muy triste ver como después de conocer de verdad a una persona, de ver su parte humana, su parte divertida, su parte cariñosa, haya días que no la reconozcas ya que es la enfermedad la que está hablando por ella. Es triste ver como después de todo el largo recorrido y esfuerzo, tenga ganas de tirar la toalla cuando aun le quedan tantas cosas por vivir…

Me revienta ver a Laura con ese grado de auto exigencia, me revienta ver como no logra verse como realmente es, me revienta ver todas las injustas etiquetas que se llega a poner, ver como sus miedos le impiden mostrarse al mundo tal y como es, ver que quiere hacerse daño cuando lo último que se merece es sufrir. Con Laura la rabia se me acentúa, básicamente por las continuas comparaciones que hago, (lo que me revienta aun más), porque me siento muy inferior a ella en muchos aspectos. Por eso me jode tanto ver que no valoras lo que yo envidio de ti, me revienta sentir esto contigo, porque para mí eres una persona muy importante, te he cogido un cariño muy grande.

Me revienta ver a Carme sufrir de esa manera, cortarse, dejarse la cena, luchar contra el control, revelarse, no hablar, no abrirse, no compartir con nosotras, no comer como es debido, aislarse, fustigarse, no verse como realmente es, sufrir en silencio y solas por un puto número de mierda que no significa nada. Me inspira muchísima ternura y me siento muy identificada con ella en muchas cosas que sentía y hacía antes… Una parte de mi, quiere protegerla, cuidarla, me encantaría meterla en una burbuja, abrazarla y no permitir que derramara una lágrima más, pero sé que no es posible. Otra parte de mi, de la que no estoy orgullosa y que me revienta, siente mucha envidia y se compara… Tienes 14 años, sé que tras ese escudo escondes mucho sufrimiento y que no te mereces sufrirlo sola, sé que te queda una vida por delante, para aprender, disfrutar, reír, llorar, cantar, bailar, soñar… puedes lograr todo lo que te propongas pero no si sigues maltratándote así. No arruines tus sueños, tu vida, por un número que no simboliza nada. Te conozco desde hace poco, sin embargo  sé que aunque te pongas máscara, sientes y tienes un buen fondo. Me emociona ver que te acercas a mí y me apoyas cuando estoy mal o lo necesito… Eres una gran niña, y quiero verte ser feliz, te lo mereces.

Pero, no solo me revienta lo que veo en los demás, me revienta lo que veo en mi misma. Me revienta compararme continuamente, me revienta ser incoherente porque me gustaría aplicarme las cosas que digo, me revienta crear barreras con los demás, tener este miedo a la soledad, sentir que querer es necesitar y querer ser necesitada, me revienta este miedo constante a defraudar, esta ansia sobreprotectora, me revienta sentir que estoy en deuda con todo el mundo, sentirme mala, egoísta, egocéntrica, decirme todo lo malo que me digo, no poder disfrutar, me revienta hacer daño a las personas que quiero, llegar a hacerme daño a mí misma, amargarme por una barriga, amargarme por un peso o una talla, no poder estar sola, hacer todo el síntoma que he llegado hacer, haber ocultado cosas y mentido, haberme revelado así en contra de las personas que intentan cuidarme, haber hecho daño a muchas personas en mi época “guay”, ser una superficial, juzgar continuamente y tener miedo a ser juzgada, crear relaciones de dependencia, no haber sabido decir no…

Me revienta ser incapaz de manejar todas las emociones y haber desarrollado un TCA. Me revienta no poder ayudar, no haber sabido manejar las cosas de otra manera, me revienta sentirme inútil y tonta, me revienta ver que me he convertido en todo aquello que antes criticaba, me revienta haber creado un mundillo de falsedad, imagen e hipocresía a mi alrededor, me revienta sentir en ocasiones querer estar enferma o que me guste la enfermedad, me revienta sentir cosas tan contradictorias a la vez y sentir unas ganas inmensas de explotar.

Podría seguir así, líneas y líneas, quejándome de la puta mierda de sociedad en la que vivimos. Me revienta pensar que mientras nosotras nos negamos a comer por soñar con adquirir un cuerpo enfermo, millones de niños que se mueren de hambre. ¡¡Es triste, sí!!

También me revienta haber sentido asco de mí misma por cada palabra que escribía en este texto, porque los pensamientos de auto machaque me han acompañado en esta reflexión (lo haces para llamar la atención, para dar pena, para buscar algo a cambio, para recibir refuerzo positivo, para fingir estar mejor cuando en realidad quieres un cuerpo enfermo tanto como las demás….) Esos pensamientos por desgracia siguen conmigo, pero hoy he querido atreverme a plasmar por escrito esa parte sana, racional y positiva de mí que quiere ganarse espacio poco a poco y que lucha día a día.

De esa parte, sí estoy orgullosa. Pero si hay algo de lo que estoy orgullosa es de haberos conocido y del esfuerzo que este camino nos supone. No estamos solas, os quiero.

Me Revienta es el testimonio de una paciente con anorexia, la visión que tiene de ella misma, de su enfermedad, de sus compañeras de terapia y de como le gustaría que fuesen las cosas, su vida y la de sus ahora amigas, también víctimas de un trastorno alimenticio.

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