¿Qué pasa si eres mujer promotora en verano?

¿Por qué por ser mujeres, muchas veces, te obliga a vivir de un físico? ¿Por qué a una mujer se le juzga por cómo viste, por lo que marca o lo que enseña? ¿Por qué las mujeres, a veces, tendemos a juzgar a otras mujeres? ¿Por qué ser mujer implica a pensar en tu cuerpo?

Hoy, desde SETCA, compartimos un testimonio de una chica (paciente con anorexia) que desvela su condición de mujer y cómo su físico y vestimenta ha marcado su día a día en su puesto de trabajo.


Llevo ya un tiempo trabajando como promotora en el centro de Barcelona. No es el trabajo de mis sueños pero me va bien para aprovechar las temporadas de masificación turística para ganar algo de dinero sin tener que estar encerrada en algún bar u oficina.

El trabajo en sí no me encanta, porque al fin y al cabo tengo que vender a la gente algo, persuadirles para que vengan a ver este “wonderful show” y enseñen mis flyers en taquilla para que yo gane 0.50 céntimos por persona que consigo meter. Pero bueno, lo que me supone moralmente hacer esto no es el tema que concierne ahora.

Ya he trabajado en otros momentos como promotora y, ya desde un principio, pude comprobar que lo que viven mis compañeros hombres y lo que yo vivo es muy diferente, pero especialmente verano es otra película.

Cuando empecé a trabajar había una ola de calor en la ciudad, ok, cumplo la normativa del curro y voy vestida del color que toca, hasta ahí ningún problema. Si tengo que estar a las 14h de la tarde en Plaza Catalunya quizás mejor si me pongo algo fresco para no morir derretida en el asfalto, no? Mala idea. No pasó un sólo día que no hubiera recibido algún tipo de comentario, en tono ligón, en tono ofensivo, en tono acosador…

Resulta que la libertad de expresión es entendida de esta forma por la mayoría de mastodontguiris y locales, que si hay una chica en la calle haciendo su trabajo, hay que comentarla como si fuera la estatua de Colón o una columna con capitel historiado del monasterio de Sant Cugat.

Pues bueno, la verdad que los dos primeros días que trabajé este verano más que cabreada estaba sorprendida, u horrorizada, por el tipo de comentarios y la frecuencia. Empecé trabajando para un spa (órdenes de la jefa suprema “dirigirme a público femenino eminentemente”). Yo acaté la directriz y me dirigí principalmente a mujeres pero, aun así, si un hombre te escucha decir “masaje” en Las Ramblas, lo mínimo que te va a preguntar es que si el masaje lo das tú, que si las masajistas son sólo mujeres, que si te tocan por todo el cuerpo -je, je- o, por supuesto, que si tiene happy ending… He sentido asco y cabreo profundo, pero sobretodo mucha rabia por estar en horario laboral y no poder contestar como me gustaría este tipo de intervenciones esporádicas sobradas de confianza en estar haciendo algo normal. Muchos días he llegado muy enfadada a casa. Muchísimo.

La verdad en ningún momento me planteé que debiera cambiar mi forma de vestir o de maquillarme por esta serie de capull…personajes (no quiero faltar a nadie), incluso sabiendo que muchas veces estaría en el mismo sitio que otros trabajadores de la zona que me comentarían lo que opinaban sobre mí, sobre si las mujeres deben o no maquillarse para “sacar su belleza total”, que si tengo pinta de “niña buena pero…” y un largo etcétera. Además, me parece injusto tener que taparme en verano por tener un cuerpo de mujer ¿?¿?¿?que coj…?¿?¿?

Un día me pusieron en otro sitio a promocionar la cosa que habíamos pactado que sería mi trabajo. Y estuve toda la tarde en otro punto de la zona donde había otros dos promotores de otra empresa. Una mujer y un hombre. La chica se acercó a hablar conmigo y me preguntó en este orden, que si era nueva y que si mi jefe me dejaba ir así vestida. 33º en pleno centro de la ciudad, 15 horas, llevaba un vestido de tirantes. La verdad, no pensé que estaba cometiendo ningún crimen y mi jefe nunca me había comentado nada al respecto. A partir de ahí, ella me dijo que preguntaría si podía ir en tirantes pero que tampoco nunca se vestiría como yo porque no le gustan sus muslos y no cree que sea necesario ir «así» vestida a trabajar. “Yo si tengo que estar 5 horas de pie a pleno sol prefiero que me circule la sangre por las piernas”, le dije.

Me sonrió y se apartó de mi. Bueno, ok.

Si soy sincera me quedé un poco tocada por el comentario… sobretodo por recibirlo de otra chica. No sé, para mi fue triste en cierto sentido y a la vez me sentí avergonzada, «¿voy tan exageradamente exhibicionista?, y en caso afirmativo, ¿me puedo permitir hacerlo?». Una vez me pasaron al departamento que me correspondía me dieron una camiseta como al resto de compañeros y me dijeron que la usara cuando me diera la gana, como hacía el resto. La cosa es así, recibí comentarios igual llevando la camiseta o no, pero lo cierto es que desde la conversación con la promotora cada vez fui tapándome más. No sé si fue sólo una cuestión de que se despertaron mis inseguridades físicas o si , además, realmente empecé a plantearme que quizás no estaba actuando correctamente.

La siguiente vez que me la encontré iba con una falda y la camiseta (de manga corta) que me dieron en la empresa. Tal cual me vio , lo primero que me dijo fue “Tu jefe al final te mandó cambiarte, ves?” Le dije que no pero que me habían dado la misma camiseta que a mis compañeros. Por dentro pensé, JODER, es para tanto?. Tuvimos otras conversaciones en las que me dejó caer cosas tipo “no hace falta mostrar”, “las personas que se anuncian es que algo les falla” etc etc

Bueno, en cualquier caso, no tengo ningún problema con ella, y simplemente me ha dado el empujón final para escribir sobre el tema. Porque a ver, finalmente, estamos en el punto de siempre. Yo tengo que recibir comentarios porque, punto uno, soy mujer y eso ya es condición para ser objeto de tertulia, punto dos, voy vestida y/o maquillada de una forma que incita a que estos sean más frecuentes y menos censurados, y punto tres, y más importante, yo lo busco, espero esos resultados a través de mi conducta estética.

Vaaale. Acabáramos… Estoy buscando un refuerzo positivo hacia mi físico o hacia mi persona por parte de los hombres y por eso visto de esa forma cuando sé desde que nací que, por ser mujer, voy a ser juzgada por todo, pero especialmente por este tipo de vicisitudes relacionadas con mi aspecto y o mi conducta en relación a los demás 😉 😉

Bien, es así. Soy una calientapollas, o si no por qué actuaría como actúo?. Es el “vas provocando” de toda la vida. No es el calor, ni las horas de pie, ni mi derecho a decidir vestirme como me de la santa gana, es que me encanta que los tíos vengan y sin mediar palabra me agarren (no es broma) e intenten sacarse un vsd@vhsd#nzkj! SELFIE conmigo mientras trabajo. Lo hago porque así hago más ventas, en boca de otros promotores, “porque tengo un par de tetas”. Lo hago porque estoy tan vacía por dentro, tan hueca de la cabeza, que sino de qué iba a mantener mi autoestima.

Lo hago porque porque necesito mostrarme, porque de todo menos pasar desapercibida.

Lo hago porque me gusta provocar, una sonrisita y luego decir “no, no”

Pero, sobretodo, lo hago porque soy mujer, y sé que mi cuerpo es mi mejor reclamo, que “dos tetas tiran más que dos carretas”, que mi valor como ser humano, por tener vagina, recae en si tengo o no tengo buen culo, una cara bonita, el pelo Pantene y un arsenal de minifaldas. Qué lástima de voceras que anuncian la igualdad y el avance en el sexismo. Y, sobretodo, qué lástima que no todas las mujeres se son dueñas en pleno derecho derecho de sus actos,  de sus cuerpos, de sus deseos… que aun se juzgan a ellas mismas y juzgan el mundo con una visión ajena, que no es suya, que se les (y se nos) ha implantado desde niñas sin mucha opción alternativa.

Por supuesto que no todos los hombres son así, y doy gracias de no moverme en ese tipo de ambientes, que la mayoría de hombres que me rodean son personas que no reproducen un modelo machista en sus relaciones sociales(sean del tipo que sean). Pero bueno, queda mucho camino por hacer, lo siento si hay hombres que se sienten ofendidos, yo normalmente no hago activismo por redes sociales ni nada similar pero bueno, de vez en cuando, por qué no. En cualquier caso, hago lo que me da la gana.

Sin más putis, me voy a zorrear.
Testimonio paciente anorexia / Trastorno Conducta Alimentaria


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