testimonio anorexia

¿Qué ha cambiado en mí?

Hace aproximadamente 3 años que comencé mi tratamiento, entonces estaba muy nerviosa, no sabía a dónde me conduciría todo aquello. Si ahora pudiera dar marcha atrás tan sólo me diría que me dejara llevar y que confiara…

Lo he pasado muy mal pero, sinceramente, no sé qué sería de mí ahora sin haber pasado por eso. De verdad, que tengo que agradecer tanto a mi familia por haber hecho el máximo por mí, por ayudarme a salir.

También a los centros en los que he estado. Uno quizá estaba más hecho a mi medida que el otro, pero agradezco haber pasado por los dos, siento que cada uno de ellos ha estado en el momento que tocaba. Quizás si hubiera venido con Montse antes el trato hubiera sido diferente y no lo hubiera podido aprovechar tanto como lo he hecho.

Me emociona mucho tener que escribir esto, mi testimonio, porque lo siento como un recorrido para cerrar una etapa, que además creo que puedo decir la más, importante de mi vida. Me siento muy feliz y triste a la vez, de dejarlo atrás poco a poco y viendo que he tenido la fuerza de hacerlo, y también Zoco, ¡ha sido muy fuerte!

Antes, de verdad, lo veía todo tan negro… Recuerdo un día que mamá me dijo que me juraba por su vida que saldría de esto, que dejaría de estar tan triste. Ahora puedo hacer la prueba de mirarme al espejo y decir tanto de mí… Ahora mismo siento ganas de mí, de abrazarme, y siento también a Zoco muy fiel a mi. Me miro y encuentro el amor hacia mí.

Sé que Zoco es una chica obsesiva, que es capaz de rallarme con mil cosas, sin embargo, el hecho de saber esto de mí y saber qué hacer en las ocasiones en las que me pasa, me hace ganar mucho.

Ahora he podido entender que hay cosas de mí que es inevitable no poder cambiar, pero que tengo que ser consciente de que tengo estos puntos débiles. También Zoco es consciente de ser alguien a quien le cuesta ponerse a hacer algo, como por ejemplo estudiar, pero ahora que lo sé, sé que me va bien apagar el móvil, hacerme un horario, etc

Sé que mi manera de ser hace que me cuestione si las cosas que hago están bien o no, pero he aprendido que también me puedo equivocar, y que si cometo un error y me etiqueto con él no iré en ninguna parte. He aprendido que si nos tuviéramos que poner a juzgar a todo el mundo por sus errores no acabaríamos nunca, y tampoco podríamos respetar a nadie. He aprendido que ir de extremo a extremo no es bueno, y que si busco el “gris” todo lo veo más natural, y esto me calma.

Este verano me sucedió una de las cosas de las que más orgullosa me siento, de haber sido capaz de presentarme a una situación social totalmente incómoda y, sin embargo, ser capaz de entender que las situaciones no siempre serán cómodas, y entender que yo no tenía la culpa, sino que, por ciertas circunstancias, había pasado. Fui capaz de no “auto-fustigarme” y he visto claramente que si cambias tus pensamientos puedes llegar a cambiar tu mundo.

He aprendido también que una crítica la puede recibir todo el mundo. Reconozco que este es uno de mis puntos débiles y no me gusta nada la sensación de caer mal o recibir alguna crítica, pero al fin y al cabo te lo tienes que tomar bien, esto si, yo necesito mi tiempo para asimilar las críticas.

He aprendido que también tendré días grises y que si los tolero la felicidad tendrá más valor, que sin noche no habría día.

He aprendido que durante mis días de regla las emociones son relativas y que el concepto “racionalizar” se borra de mi diccionario aquellos días, me afecta y lo veo todo más distorsionado, “ralladas de coco, etc…”.

He aprendido que si le das una oportunidad a las personas, estas te pueden demostrar cosas que nunca imaginarías, ¡que puedes ganar mucho!.

En el tema de las relaciones sexuales mi lema ahora es: no comerse el coco. Es algo que no marca tanto, que mientras se haga de acuerdo con lo que uno siente, como es mi caso, y con unos límites, esto no tendría que llevarte a comerte el coco.

Y creo también que una de las cosas más importantes que he aprendido se simplifica en una frase:

“puede ser que como humanos soñadores que somos nos vamos perdiendo a nosotros mismos durante el día, pero lo realmente importante es que cuando acaba el día y volvemos a escondernos entre sábanas, nos podremos reencontrar con nosotros mismos”

Y sé que siempre estaré buscando como solucionar los problemas que se me presentan, pero que no por eso me tengo que sentir triste, todo lo contrario, tengo que sentirme más humana y tomármelo como un reto.


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