Testimonio de Paciente con Anorexia

Primeros Cambios

Antes eran todo mentiras, ahora quiero dar un paso, quiero cambiar, quiero estar bien, quiero disfrutar de una comida y de la vida y ser feliz conmigo….

Hoy, desde SETCA, queremos compartir un testimonio de una paciente (con anorexia) que su ahora es un ahora de cambios, de pequeños pasos en los que dejar atrás ese antes en el que la enfermedad era su único yo.


Cambios, ni buenos ni malos, solo desorientada, también con miedo pero con esperanza. Creo en lo que estoy haciendo y, por primera vez, tengo miedo a fallar. Tengo sentimientos de culpa cuando me aparto ligeramente del camino.

Antes sabía que lo que hacía estaba mal, me encaminaba por sendas destructivas, pero no me planteaba cambiar. Antes, miraba hacia otro lado y calculaba con frialdad mis acciones: atracones, vómitos, mentiras, … sin asomo ni remordimiento.

Ahora, en cambio, quiero cambiar muchas pautas y, sé, que ahí hay margen para fallar. Sé que querer controlarlo todo y el miedo a fallar es uno de mis problemas, por lo que me encuentro en un círculo vicioso. Pero también sé, que los círculos se pueden romper y ahora me centro en averiguar cómo.

A ratos me cuesta, intento poner la mente en mejor sintonía, recrear mi estado mental cuando intento lograr un esfuerzo físico: cuando subo una montaña, o cuando algo no me sale en baile, sé que es cuestión de intentos, de horas, días o meses pero que al final sale, pese a la paciencia, pese a no ser inmediato, sé que luego hay satisfacciones, que el sufrimiento es sobrellevable con una meta, con fé y motivación.

Ahora, necesito romper el círculo del silencio. No estoy acostumbrada a hablar, y no sólo de este tema (mi anorexia), sino en general. Me he vuelto introvertida y, si habitualmente ya no cuento ciertas cosas,  y si la gente me percibe como una persona feliz, estable, … es porque yo me cubro, escondo todos mis miedos, con una capa de cosas agradables. Y, no es que ahora quiera, de repente, mostrar todo lo desagradable que escondo, pero sí quiero decir al mundo que estas cosas existen y, por qué no, mostrarlas también. Mostrarlas y contarlas aunque sea solo a una pequeña parte de personas elegidas.

Ahora es nunca ni a nadie. A veces hasta a mi misma. Lo pienso pero ya no lloro, no me suelto, y tampoco me doy demasiado margen. ¡Quiero mejorar en esto, volver a ser libre!.

Y, en cuanto al físico, bueno, está siendo complicado. Estoy engordando, lo noto en la báscula y también en la ropa. Pero, lo curioso, es que lo noto más en la báscula que en los pantalones. A esto, tengo varias teorías: una de ellas es que ahora retengo más líquidos, por eso pesa pero no abulta tanto; la otra es que estoy musculando más. Supongo que antes, mi mala alimentación, no me ayudaba en esas horas de gimnasio… Todo se andará.

En lo físico noto más cosas, ¡estoy reaprendiendo a sentirme llena!, esto es difícil de explicar. Antes no escuchaba mi cuerpo, y solo paraba cuando me sentía mal. Aprender a parar, sentirse saciada sin sin llegar a ese límite es habitual en la gente sana, pero no en mí. Sé que tengo que reeducarme en esto, y ya tengo sensaciones que hacía mucho que no tenía. También estoy aprendiendo a frenar los impulsos, y me siento rara, pero ahora ya soy capaz de diferenciarlos de vez en cuando (y digo empiezo porque todavía van entrelazados pero ya vislumbro cosas).

Pero, estar sola es lo que peor me sienta, es cuando conecto más fácilmente con los hábitos de la bulimia. Cuando estoy con gente, esa sociabilización me facilita comer con los otros, pero también estar rodeada de gente. Siento la necesidad de hablarlo con la gente, pero, al mismo tiempo, aun no sé bien cómo y tengo miedo a hacerlo de una forma que se vuelva en mi contra. Por eso estoy siendo prudente. Todavía soy incapaz de hablarlo sin echarme a llorar, incluso ahora que escribo esto se me humedecen los ojos. Tengo que asimilarlo, procesarlo, normalizarlo, y ya estaré lista para tratarlo.

Pero, esto me ocurre siempre que supero un problema: al principio soy incapaz de hablarlo sin desestabilizarme, y luego cada vez que lo afronto con menos tambaleo hasta asimilarlo y poder tratarlo con naturalidad e incluso con humor. Tengo muchas ganas de poder hablarlo con alguna gente, especialmente con mi hermana y algunas amigas íntimas. ¡Todo se andará!. También tengo muchas ganas de participar en alguna terapia de grupo y escuchar, conversas y tratar con otras chicas con las que comparto este problema (estas enfermedades llamadas anorexia y bulimia).

Me siento especialmente inestable emocionalmente, también vulnerable. Pero, ante esto, me lleno de coraje y me digo a mí misma que adelante y, de momento ahí sigo. Este es un miedo emocionante, porque no es miedo a que me pase algo malo, es miedo por sentirme desorientada, por miedo a engordar, a la vergüenza que sé que pasaré pero, también, emoción por saber que es el camino a una vida más relajada, más libre. Hoy, ya me siento un poco así, y eso que solamente he comenzado de modo que sé y siento que compensa 😉

Testimonio de paciente con anorexia


anorexia


centros setca


Si te ha interesado, compártelo!