Piedras del camino

24, octubre, 2016

Aunque no haya llegado a la cima, he hecho un gran recorrido por el camino.

Es fácil poner excusas para no hacer las cosas, lo que se llama auto-engañarse, y si no me hubiera lanzado a la piscina ni hubiera dejado de ponerme excusas, justificarme y decirme «que no era el momento para hacerlo del todo bien», ahora no estaría en el punto que estoy, y me seguiría sintiendo insignificante.

¿Ha sido fácil? NO. ¿Lo he hecho perfecto? NO. Pero lo he hecho, y sí, todavía lo estoy haciendo. Reflexiono sobre maneras de hacer, actuar y pensar que tenía antes y ahora y me cuenta que he cambiado. Debería salir una sonrisa, pero me sale llorar cuando me paro a pensar, porque no me lo creo, y todo es gracias a la ayuda que he tenido, sin ellos/as no habría sido posible.

He aprendido a ponerme límites: decir que NO, decir hasta aquí te dejo entrar, y sobre todo límites en el alcohol, que me servía como método para evadirme de las situaciones incómodas y tapar cosas y pensamientos malos.

EVITAR, la reina de la evitación soy yo, y de justificarme. Siempre evitando pensamientos, emociones, conversaciones, pedir …. el «ya lo haré mañana …» he sido cobarde, y siempre me ha llevado a cosas peores. A que la pelota se hiciera más y más grande, y algo insignificante se vuelve significante sólo por no decirla o expresarla.

He aprendido a afrontar más las cosas, a reflexionar más sobre lo que siento, me preocupa o sentimientos que me genera. Aún así, evitar todavía evito, hay muchas cosas que posterga mucho tiempo, y en estos momentos tengo que decir: ¿por qué? ¿Por qué lo haces? El problema está en anticipar negativamente las cosas, pasarlo mal antes de que lo vaya mal. Si siempre pienso que todo será malo o irá mal, no adelantaré nunca, o acabará pasando de vez pensarlo.

Ahora me digo que el NO o el malo si tiene que pasar, pasará igual, así que mejor intentarlo, total.

Superé unos momentos difíciles con mi ex, que parecía «masoca» haciéndome daño a mí misma, y ​​aprendí a separar las cosas que me hacían bien y las que me hacían daño, por no hacerlas.

La CULPA me perseguía como mi sombra, y ahora, después de mucho tiempo aterrizando me puedo decir que ya no está. La culpa se debe valorar con mesura. Traté de salir adelante viviendo el «aquí y ahora», sin pensar en el futuro o en el pasado, y funciona cuando lo hago.

La experiencia, en la comida, me ha hecho ver que todas las creencias que tenía en torno a él no tenían ningún sentido. La experiencia me ha ayudado a seguir el camino y hacer bajar la obsesión.

¿Yo valorarme y quererme? Es difícil, sí. El último mono siempre yo. Autoestima floja que remonta como puede y se tambalea en momentos de cambio en hombres o presiones profesionales. Debo saber reconocer en mí lo que tengo, no luchar por el primer puesto. Las cosas serán como yo quiero que sean.
No dejarme pisar por nadie, no tener vergüenza por llegar tarde a un lugar ni para decir las cosas por lo que pensarán, parecen cosas absurdas pero que a veces se me hacen un mundo.

El MIEDO es una emoción intensa y desagradable que siempre está y posiblemente estará. Lo importante es que no afecte a más de la cuenta, que no me haga dejar de hacer cosas o me martirice por dentro, sino que sirva solamente como mecanismo de alerta.

REAL Honesty: ni una MENTIRA ni un SECRETO. ¿Quién lo hace siempre? Pues me encantaría pensar que casi todo el mundo …. durante un tiempo lo probé y descubrí que ir con la verdad por delante muchas veces te quita dolores de cabeza posteriores. Claridad para ahorrar culpa, miedos, problemas, incertidumbre, etc etc etc

Inconscientemente, sin pensar, la palabra «fracasada» me invade en el presente y en el posible futuro. El famoso «yo debería …» exigencias, exigencias de mierda que nos ponen. Entonces es cuando me he de decir: para, no anticipos, rebobina, tienes la carrera, el máster que quieres, y un entorno de gente cojonudo, has luchado para superar esta mierda de anorexia, realmente esto es un fracaso … las cosas han ido como han ido, y han seguido su curso, hasta el día de hoy. ¿Qué las cosas podrán ir mal? Si, por supuesto, pero no quiere decir que sea un fracaso sino un intento sin suerte, y tiene solución.
«¿Y si? ¿Y si esto? ¿Y si aquello? «Siempre todo el mundo se preguntará, porque siempre tenemos que decidir, y siempre hay cosas que no las sabremos. Que esto no me martirice. Y si la cosa que he elegido no va bien, pues no ha ido bien y se terminó, la otra opción ya no es válida, ha caducado, no vale recriminarle nada.
Y todo esto me lo llevo en esta nueva etapa, y muchas otras cosas que no puedo expresar pero que me ayudan en muchos momentos. Saber poner soluciones a los problemas ayuda para que las cosas no afecten más de lo que deberían afectar.

Seguiré avanzando para acabar con esta MIERDA o al menos tenerlo controlado. Luchar, vivir y ser feliz, y ya. Sólo hay que creer que se puede hacer.


Testimonio de paciente de 28 años tras 3 años de tratamiento por Anorexia. Reflexión final sobre lo aprendido.

Esta paciente ha pasado por todas las etapas de hospital de dia. Hoy deja si tratamiento y se traslada a vivir a Madrid para impulsar su carrera profesional.
SETCA Barcelona. Octubre 2016.


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