Permitirnos

Hace unos días leíamos en #elcuerpoquesomos: “Quizás en lugar de amar cada centímetro de nuestro cuerpo, se trate de permitirnos habitarlo, tal como es, sin buscar cambiarlo, simplemente dejándolo ser.” Parece que poquito a poquito se empiezan a escuchar cada vez más voces, también en las redes sociales y el mundo digital, que declaran y gritan lo difícil que resulta amarnos totalmente. Voces que destacan la presión que puede suponer para muchxs la obligación o el deber de amarnos así. No siempre podemos amarnos incondicionalmente, así que a veces basta con dejarnos en paz, permitirnos ser, honrar de alguna forma el cuerpo que nos da la vida. Sin juicio hacia nosotrxs. Sin maltrato. Aunque no nos guste todo de él. Ni todo el rato. Ser nuestra redención, no nuestro enemigo.

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