Los TCA no tienen un aspecto

Debido a que los trastornos de la conducta alimentaria (en adelante, TCA) han sido asociados a diversos mitos y estereotipos que estigmatizan a aquellos que los sufren hemos querido ir desmontándolos, uno por uno. Hoy nos centraremos en algo clave: los TCA no tienen un aspecto físico determinado. Es decir, el peso no determina la existencia o inexistencia de un trastorno de la conducta alimentaria.

En este sentido, y debido al hecho de que en la sociedad en la que vivimos, dónde el juicio ante el aspecto físico y/o la corporalidad de las personas es constante, ha habido una fuerte creencia de que sólo aquellas personas que se encuentran en situaciones graves de infrapeso son las que sufren TCA. Un gran mito. Ya que nada más lejos de la realidad. Pues a pesar de que con frecuencia en casos avanzados podemos observar a personas con muy bajo peso o bien con sobrepeso, según la problemática, la gran mayoría de personas afectadas por un tca se podrían encontrar en una situación de normopeso y eso poco nos puede decir de su estado real de salud. Sin duda, el peso es un dato que nos informa, pero no lo hace de una forma tan precisa y significativa cómo tendemos a pensar. Y ese hecho se convierte en un arma de doble filo pues encontramos que a menudo, si el cuerpo no coincide con esa imagen de trastorno de la conducta alimentaria que tenemos en la mente, puede no sólo pasar desapercibido y de más compleja detección, sino que además puede llegar a ser fomentado por familiares, amigos e incluso profesionales de la salud.

“La imagen corporal es la imagen que nos creamos en la mente sobre nuestro propio cuerpo, es decir, la forma en que lo vemos.” (Schilder, 1935). Esa imagen corporal creada conlleva una evaluación sobre la misma. Y lo cierto es que en la mayoría de pacientes que sufren un TCA existe una profunda insatisfacción con esa imagen corporal y rechazo al mismo. Pero eso poco tiene que ver en cómo es en realidad ese cuerpo. Es importante combatir ese mito o creencia pues genera unas percepciones que pueden perpetuar el problema y generar un sufrimiento añadido a las personas con TCA que pueden considerar que no están suficientemente enfermas o delgadas para merecer atención y tratamiento. Es precios recordar entonces que una persona puede sufrir un trastorno de la conducta alimentaria muy severo cualquiera que sea su peso.

Con todo esto, queremos poner sobre la mesa que no siempre lo que vemos es lo que realmente hay. Afirmar que no podemos reconocer si una persona sufre un trastorno de la conducta alimentaria con sólo mirarla. Que no hay un aspecto concreto que te informa de la existencia de un TCA. E invitarte a ti, que sufres, que tu sufrimiento no es menos grave según el tamaño de tu cuerpo. Que tu sufrimiento es igual de legítimo e importante cualquiera que sea la talla de tu pantalón.

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