Las grietas y el Kintsugi

Cuentan que el Kintsugi, técnica centenaria de Japón para reparar todo aquello de cerámica roto, se ha empezado a consolidar como una filosofía de vida. Una técnica que nos pone sobre la mesa las cicatrices de la vida y de ellas realza su belleza. Cuentan también que el kintsugi nació hace más de cinco siglos, allá en el lejano Oriente, como solución a la reparación de un antiguo, pero valioso, jarrón roto. Tras muchos intentos de reconstruir el jarrón de forma burda, finalmente un artesano mediante el encaje y la unión de los fragmentos con un barniz espolvoreado de oro, logró recuperar la pieza de cerámica. La forma era la original. No obstante, las cicatrices visibles y doradas cambiaron completamente su esencia. Como escribía Marta Rebón para “El País”, evocando así el desgaste que el tiempo obra sobre las cosas físicas, la mutabilidad de la identidad y el valor de la imperfección. Por ello, el kintsugi nace para recordarnos que pese a las adversidades, errores y roturas en nuestra vida, existe la posibilidad de recuperación y el aprendizaje de sobrellevar las cicatrices sin necesidad de ocultarlas o negarlas. Podemos exhibir nuestras heridas. Y con ello, adquirimos un nuevo sentido en la vida. Quizás el kintsugi nos sirve como metáfora. O quizás nos ayuda en estos tiempos actuales donde las ansias de perfección nos hacen tirar todo lo roto. En nuestra fragilidad hallamos nuestra autenticidad. La grieta en la cerámica, el defecto en nuestro cuerpo, la vulnerabilidad psíquica, el desgaste emocional, o a veces, simplemente el azar, nos rompen del todo. Y con ello, andamos ahora. Reconstruyendo lo roto, espolvoreándolo con sumo cuidado. Sin apenas darnos cuenta, andamos aceptando que el amor propio, la paciencia y la atención a lo silenciado nos permitirán la reconstrucción. O quizás, la resurrección. Porque cada vez que nos rompemos, volvemos al mismo tiempo que nacemos de nuevo. Y sobretodo en este renacer, abrazamos la posibilidad de mirarnos con cuidado desde otro lugar. Con nuevas grietas visibles que nos impiden olvidar.

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