La princesa Argine

Argine es un corto de animación fracnés sobre una chica soñadora que ve su casa como un castillo del que es princesa.

Con su imaginación desbordante consigue hacer realidad un mundo imaginario: Argine convierte su cas en un castillo y así se convierte a sí misma en una princesa. ¿Pero no es más cierta esta fantasía que la propia realidad?

Argine consigue transformar un objeto en una expresión identitaria. Una casa es una casa a primera vista pero hasta que no se vive en ella no toma significado: una casa es el lugar donde vivimos nuestra intimidad y expresamos quién somos de la forma más cierta. De la misma manera, el castillo que crea Argine no es más que un simbolismo de su yo interno, del espacio donde puede definirse y ser quien es. Y si nuestro cuerpo es un castillo, nostros, nuestra alma y mente, debemos convertirnos en la princesa que da sentido al castillo. Como princesas tenemos el deber moral de adorarnos, de cuidarnos, de darnos toda la importancia que nos merecemos, porque el castillo está al servicio de la princesa y no al revés.

La casa es castillo porque Argine lo sueña, pero sin Argine, la princesa, no hay castillo, no hay nada.

Sé tu princesa, el reino está dentro. 

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