La cuerda

16, octubre, 2018

Llevo una temporada en la que tengo menos dificultades con la comida, también con mi aspecto, aunque desde hace ya tiempo los he ido separando cada vez más.

¿Qué quiere decir que tengo menos dificultades? ¿Y qué significa que comida y cuerpo se van separando?

Que tengo menos dificultades significa que mi cabeza no está siempre trabajando, obsesionada en hacer operaciones sobre calorías, sobre cómo ocultar un trozo de pollo, en cómo encontrar 5 minutos para ir a lavabo sin que nadie se dé cuenta o cómo evitar ir en transporte público para caminar. Podría decir que últimamente estoy más tranquila.

Que comida y cuerpo vayan separándose supongo que está relacionado con la primera parte. Antes, veía mi cuerpo, lo analizaba por todos los lados. Según las cosas que no me gustaran, modificaba la alimentación y el ritmo de ejercicio, entre otras cosas me llevaba a evitar comidas y cenas con amigos o cualquier tipo de reunión donde hubiera comida. Analizaba mi cuerpo lo más seguido posible, con diferencias incluso de minutos, y según el minuto lo veía de una manera u otra. Más adelante, cuando empecé esta terapia, vi que esto, por muy real que me pareciera a mí, era en realidad una metáfora de lo que me estaba pasando dentro.

Ahora no me miro tantísimo pero no negaré que, aparte de que tengo días donde la distorsión es mucho más acentuada que otros, siguen habiendo cosas de mi cuerpo que me causan un rechazo muy fuerte. ¿La diferencia? Que ahora sé que saboteando mi salud no conseguiré cambiar este sentimiento que me despierta. Por desgracia, yo lo tuve que aprender a base de golpes y golpes de intentar destruirme durante muchos años. La trampa está en que tú crees, y así lo defiendes, que te estás «cuidando» porque es más «sano» (pero eso es otro tema, el de las mentiras de la enfermedad).

Parece muy sencillo cuando se ve desde fuera: No me gusta la forma de mis dedos, dejaré de comer; No me gusta la curvatura de mi barriga, dejaré de comer. Poco a poco, es un arma que usas también contra la gente, y al final se convierte en tu único lenguaje. No me gusta lo que me has hecho, dejaré de comer; estoy harta de las peleas en casa, dejaré de comer, y vosotros no tenéis nada que decir.

Pero, volviendo al tema de antes, ahora sé que dejando de comer, o vomitando, seguirá habiendo cosas que me harán sentir horriblemente mal, por dentro y por fuera. A nivel de cuerpo, recuerdo que cuando empecé a pensar eso retorné a mi infancia y primera adolescencia en los períodos en los que el síntoma estaba dormido: era la única referencia experimental que tenía de algo tan natural como tener algún complejo, probarme prendas y decir que una me queda mejor que la otra. Cabe decir que durante muchos años, en los que el síntoma estaba activo, eso no se me pasaba por la cabeza, tenía que ser perfecta, si no me quedaba bien una prenda era que tenía que modificar algo de mi cuerpo y punto.

Quizás todo este texto está desordenado o es caótico. Supongo que mientras lo escribo pienso sobre todo en las chicas y los chicos que están sufriendo esto, esperando que lean algunos de los pensamientos horribles que me han acompañado durante tanto tiempo y piensen «esto también me pasa a mí» y que desde aquí tengan una cuerda donde agarrarse para caminar y salir del lodazal donde nos hemos estado ahogando tanto tiempo.

Les invito a que lo utilicen como punto de partida para que vean que no es tan raro eso que les dice la cabeza, que en el lado de la enfermedad también pueden estar con otras personas y que sabemos cuánto real puede parecer todo. Es esa mirada de entendimiento que pasa a veces, cuando estás hablando y del grupo de personas que te escucha cruzas los ojos con alguien que te está viendo y que tú también estás viendo. Es un acompañamiento mutuo.

 Cuando estas cosas se van separando, cuando las paredes que te oprime hasta el punto de que no podías respirar se van abriendo, se empieza a vivir de otra manera, y la falta de oxígeno antes que no permitía que pensaras claro v quedando atrás para dejar que los pulmones trabajen y que te puedas relajar un poco.

No puedo decir que tenga el TCA superado, pero sí puedo decir que le he ganado terreno.


Testimonio paciente en tratamiento de hospital de día.


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