Honestidad y ayuda

La mentira está muy presente en los distintos trastornos de la conducta alimentaria. Los motivos son diversos y mucho más complejos de lo que parecen. Sin embargo, la honestidad con uno mismo y con los demás es un paso esencial y de suma importancia para una correcta evolución y mejora. Podríamos decir, que la honestidad es una de las bases sobre las que la recuperación se sostiene. En este sentido, el grupo pretende ser el lugar donde experimentar y explorar. Ahí, nos encontramos con otras personas que sufren y viven experiencias compartidas, que también se enfrentan a sus propios monstruos y mentiras, así que abrazar la verdad es un acto que nos une.

La semana pasada realizamos un taller en nuestro centro sobre honestidad y ayuda. Muchas de nuestras pacientes todavía tienen dificultad para ser sinceras y honestas, sea por miedo, por falta de consciencia, o porque todavía no se sienten suficientemente seguras. Probablemente, viejos patrones que ya han cogido mucho poder y de los cuales es difícil escapar. Por ello, sentimos que nadie mejor que una persona que está viviendo lo mismo para reconocer en el otro todo aquello que decide no ver en sí mismo. Así, cada unx tiene el poder de poder abrir los ojos al otro y, de algún modo, acompañarle en esta recuperación.

El trabajo en grupo requiere verdad. La ayuda real solamente puede hacerse desde la honestidad. No se trata de quedar bien con el otro, ni tampoco de no dañar nuestro ego, sino que debemos apoyar al otro de forma honesta. Y recordarle que aunque saquemos lo más oscuro de nosotros, no habrá ni abandono ni rechazo. Que estamos dispuestos a acoger su verdad, a acoger su sombra.

Para reflexionar sobre todo ello, propusimos a nuestrxs pacientes unas preguntas sobre la ayuda que se aporta al grupo y sobre la falta de honestidad. ¿Qué digo y qué no digo cuando me relaciono con el otro? ¿Qué máscara me pongo? ¿Cuáles son las dificultades o miedos que me invaden cuando ofrezco sostén? ¿Hay sinceridad en mi escucha? ¿Acojo lo que el grupo me responde? ¿Me preocupo más de aportar una ayuda honesta o de no dañar al otrx?

Sin duda, y como decía J. Altucher, ser honesto es la forma más rápida y eficaz para lograr que un error no se convierta en un fracaso. Cuando abrazamos nuestra verdad y nos mostramos de forma honesta, la recuperación está mucho más cerca.

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