testimonio paciente anorexia

Hola espejito

Las primeras semanas en tratamiento para superar un trastorno de la conducta alimentaria. Los miedos, las inseguridades, pero también las ganas y la fuerza que surgen de las pacientes. Hoy, desde SETCA, queremos compartir un testimonio de una paciente que se sincera en su segunda semana de tratamiento en nuestro centro.


Hola espejito, mi segunda semana de tratamiento, mi segunda etapa en este pequeño gran tour está siendo toda una prueba de montaña con bajones y subidones, con parones e impulsos, con recaidas y pasos adelante. ..

Aún hay niebla en el camino, aún hay angustia, aún hay miedo, y esta locomotora sigue sin un maquinista que la dirija. Y te aseguro que ni tan siquiera he empezado a destapar el corcho de este vino añejo de recuerdos no bebidos que ahora, me imagino, me toca vomitar.

Hay tantas emociones reprimidas, tantas necesidades ocultadas, y tantas palabras calladas, que siento como si se me abriera un puzzle – de esos de 5000 piezas – y, sinceramente, no sé por  dónde tengo que empezar.

Y luego está la comida, ese extraño ser que me acompaña a todas partes, y al que ahora, sólo ahora, empiezo a dirigirle la palabra, sin gritos ni exigencias, sin castigos ni amenazas, aunque eso sí, con mucho miedo, con mucha ansiedad, con mucha desconfianza. Pero, ya que tú no paras de invitarle a esta fiesta, tendré que acabar por incluirlo dentro de mi círculo de amistades, dentro del yoga, de la meditación, de la escritura, de la montaña, del cine y la lectura, como uno más dentro de esta obra de teatro que ahora mismo me parece más fruto de un cuadro de Dalí que de la belleza de la capilla sixtina. En definitiva, hacerme amiga de la comida, y no sólo a ratos, sino hacerla mi compañero de vida, para que me enseñe y me muestre lo que en su día me quiso mostrar y yo quise acallar.

Mañana será una de esa etapas de contrareloj, una de esas escaladas sin cuerda ni vía abierta, un lanzarme al vacío a ver que pasa. Tan solo espero dos cosas: atreverme a saltar y caerme en una suave colchoneta que amortigue la caída.

Y ya que me pides bajar, bajar al mundo de lo concreto, al mundo humano te cuento:

De vuelta a Setca consigo comer al mediodía, con mucha ansiedad, sin hacer mucho caso de las conversaciones y queriendo moverme o hacer cosas todo el rato porque tengo mucha hambre, llego con mucha hambre al centro.

Lo que falla es mi vida fuera de SETCA, mi alimentación fuera del centro. Mi tiempo libre fuera del centro. NO hay confianza, hay dispersión, hay sensación de vacío, hay soledad, hay ganas de morder la vida pero también ganas de esconderme, hay ganas de correr y ganas de quedarme quieta, hay todo un abanico de posibilidades tan grande que no se ni por donde empezar. Hay todo un armario de emociones, todo un baúl de recuerdos, toda una sonata de problemas que surgen y cuesta mantener el centro, cuesta mantener el timón entre tanta tempestad. Igual, de lo que se trata, es de abandonar el timón y empezar a confiar en el mar, en mi barco, en la tripulación a bordo, abandonar el control, dejar que las cosas surjan…no se…aunque como dice una amiga mía…muy en el fondo si sé pero no quiero saber.

Testimonio paciente con anorexia – segunda semana de tratamiento


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