Fragilidad & Valentía

3, noviembre, 2018

Nowadays, we cannot have weaknesses in our agendas. It seems that frailty, vulnerability and fragility have no room in social, school and home discussions. I do not agree to this situation and sometimes it is undervalued by society. We do not only want to know how to face it in our personal life but also how to deal with it in classroom with our children.
Talking about people, we can define fragility as a lack of strength and resistance. It is also a lack of courage because you are not capable of being yourself. So we understand fragility as a human characteristic defined by our vulnerability against the multiple unpredictable dangers that exist in our daily life: our own personality, actions and reactions of others, natural disasters…
As fragility affects people, it also has to do with their environment. Fragility is inevitable in both natural and urban environments, but it is in its effect on nature where we want to focus on. For example, we find fragility in tiny beings that can be easily taken down from seaplants to flies. We also find fragility in the propriety of materials of breaking easily. In other words, they are fragile because of their lack of resistance.
Life is an effect of the natural evolution. So if nature is fragile, the circle of life can get easily affected by fragility and finally break down.
Apparently, fragility is like a parabola: when we are young we are fragile, then as we grow up we tend to be stronger, until elderly age when we go back to weakness. But that is not right, it comes along with us through all our life. We do not have to uncover it neither intensify it.
We must not try to justify it but learn to live with it.
We grow up with the will of protection, strengthening a need of security in order to be able to be firm and balanced. We try to persuade ourselves that in this way we will be happy and strong. But we will only achieve the truly security when we are able to admit our limitations at the same time we admit our potentialities, to acknowledge our successes at the same time we acknowledge our frustrations, to accept our fragility at the same time we accept our soundness. The strength lies in the acceptation of the unavoidable human condition.
Taking into account this anthropological conception, it leads to a certain pedagogical vision. If we want our kids to grow strong, they must live in contact with the reality and not into a blind and protective bubble. Therefore, we should educate them in situations where the mistake is not penalized and also a space where they can take their own decisions and assume the consequences. We should create the atmosphere where they can take risks without being certain about the final results. In this way, they would learn how to develop their human capacities of life.
And this year fragility has been in my agenda.

La anorexia me ha infligido fragilidad, se ha apoderado de mí, de mi cuerpo y de las que tenían que haber sido mis prioridades. Pero hay algo que no he perdido, y hay personas que recientemente me lo han hecho ver claramente.

No te he perdido valentía.
No te he perdido esperanza.
No te he perdido constancia.
No te he perdido perseveranza.
No te he perdido cabezonería.
No te he perdido confianza.
No te he perdido energía.
No te he perdido conciencia.
No te he perdido cuerpo.
No te he perdido inteligencia.
No te he perdido aprendizaje.
No te he perdido familia.
No te he perdido amigo/a.
No te he perdido compañero/a.
No te he perdido miedo.
No te he perdido rabia.
No te he perdido felicidad.
No te he perdido LAIA.

Y ahora, anorexia, déjame decirte que te estoy venciendo. Y es que, es real. Desde el día 4 de octubre de 2018 sé que he conseguido el primer objetivo que fijé yo, Miriam, familia, Joan y demás: ESTAR EN MI PESO. Sí, MI peso: posesivo primera persona del singular.

Porque el peso es mío y tú no vas poder jugar con él, no te voy a dejar.

Sé que estás aquí, que te gusta quedarte y anclarte en mí (como en muchos otros). Creo que a veces te gusta quedarte hasta que cae el telón marcando el desenlace de la función.
En otras, no se te deja quedarte a contemplar el final porque es ese agrio que a ti no te gusta porque no es el que desearías. Crees que manejas los hilos de los títeres, y en realidad, lo haces cuando quieres. ¿Pero sabes qué? Me gustaría y creo que poco a poco estoy convirtiéndote en un simple espectador con una visión panorámica de mi y de mi mundo.
Debes sentirte privilegiada cuando puedes entrar dentro de las personas, alimentarte de ellas y coger fuerza del daño que poco a poco vas causando. Te aprovechas de cualquier fuego apagado, de cualquier ceniza y de cualquier pensamiento y situación. ¿Pero sabes qué pasa? Yo sigo aquí, ya lo sabes. Yo, mi valentía, mi fuerza, mis ganas, mis cuidadores… no vamos a dejar que lo conozcas todo y te apoderes de mí como has estado intentando y en ocasiones has conseguido.
Pero otra vez, aquí sigo. Un objetivo cumplido, y otros que siguen en proceso de cumplirse.
En ello estoy y estamos. Como la pequeña locomotora que todos acusaban que no podría hacer el viaje por las malas condiciones y por su corta edad. Pero ella, a medida que avanzaba se decía a sí misma: “yo sí que puedo”. Y así está siendo.
Soy realista, es por eso que sé que vas a tener ganas de volver. Tengo miedo de recaer en tus entrañas, redes tóxicas y que éstas no me dejen seguir el camino que yo quiero. Y creo que este miedo es sano, normal y común. Pero no soy frágil ni lo estoy ahora mismo. Me han ofrecido técnicas, herramientas a lo largo de mi vida y las he aprendido, las he puesto en práctica y ya forman parte de mí. Lloro, te gusta que lo haga y tienes razón: lloro. Pero esto no es fragilidad, esto es sensibilidad: una capacidad muy desarrollada en mi persona.


Testimonio paciente en tratamiento de hospital de día.


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