Esclava de mi propia enfermedad

27, julio, 2017

Hace dos meses me di cuenta de que lo que estaba viviendo no era vida, ni se asemejaba a lo que podría considerarse vida en cualquier definición.
Era esclava de mi propia enfermedad, la verdad, no sé cómo, ni cuando, ni qué fue lo que hizo que llegara tan lejos, pero mi falta de comunicación por el sufrimiento vivido, mi falta de comunicación conmigo misma y con los demás, me hicieron dejar de sentir y acabar actuando como si fuera un robot. Todo bajo control, todo “perfecto.

Pedí ayuda, pues lo que estaba viviendo era un infierno, y por voluntad propia, decidí curarme.

Nadie me dijo que fuera un camino fácil, sino más bien todo lo contrario. Me había perdido como persona, era irreconocible, tanto físicamente como de carácter. Ni mi familia, ni yo misma me reconocía. ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Hacia dónde quiero ir? ¿Quiero esto o no lo quiero? Preguntas y más preguntas que me hacía constantemente. Tenía la cabeza nublada, la visión borrosa.

A día de hoy, todavía no me reconozco físicamente, debido a que mi cuerpo ha cambiado, todavía no acepto el cuerpo de ahora, aunque tampoco el de antes. He tenido que dejar el control en manos de terceros.

En el balance que hago estos días, y a pesar de la parte física, este tratamiento me está dando una parte muy positiva, tan positiva que ahora me gusto y me tira hacia adelante. Me estoy desbloqueando emocionalmente, ¡vuelvo a sentir! Tengo la mente más despejada, me siento más yo, he vuelto a llorar y a reir de verdad, he vuelto a decidir por mí misma, y a tener ganas de hacer cosas y, sobretodo, de vivir.

Poco a poco, estoy cambiando mi ‘modus operandi’ anterior, viciado, por uno en el que yo elijo mi camino y hacia donde ir, no la enfermedad. Dejo de ser exclava de los miedos infundados por ésta (por mi TCA).

He tenido que aprender forzosamente a ser paciente. A pesar de haber tenido que dejar el control a terceras personas, y ver mi cuerpo cambiar, estoy ganando algo infinitamente mejor: volver a ser yo.

 

Testimonio de paciente de 28 años con #anorexia.
Dos meses en Hospital de día.

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