Testimonio Anorexia

El yo de ahora

Escuchar de un paciente con trastorno alimenticio que «ahora soy feliz» o que «ya no quiero ser perfecta ni que mi vida lo sea» es la primera señal de la curación, de la superación y de las ganas de seguir luchando contra esta enfermedad. Hoy, desde SETCA, queremos compartir este testimonio de una paciente con trastorno alimenticio: los miedos, temores que antes tenía y que la llevaron a la enfermedad y cómo ahora, tras meses de tratamiento, lucha por superar y, sobre todo SER FELIZ.


Mi vida ha cambiado por completo, mejor dicho, mi mente ha cambiado.

Creo que desde fuera no se puede apreciar, es algo que solo aprecian las personas más cercanas a mí: he ganado seguridad, confianza conmigo misma, ahora me acepto tal como soy, ¡e incluso me gusto! Actitudes que eran impensables unos años atrás.

Mi sentido del humor ha aumentado, soy más tolerante conmigo misma, menos controladora, en fin, mi cabeza no da tantas vueltas.

Ahora puedo hablar con otra gente sin nerviosismo, siendo natural, dándome a conocer.
Ahora puedo expresar mis sentimientos, decir lo que me pasa y, sobre todo, reconocer como me siento en cada momento.

Todo esto no tiene precio, simplemente por esto, soy mas feliz. Las cosas se ven y viven de otra forma.

He aprendido a reconocer el porque de mi estado de animo, y aceptarlo. Esto es algo que me producía mucha angustia, inseguridad, inestabilidad en mi vida. No aceptaba estar triste, tener un día malo. Me siento muy orgullosa de haberlo superado.

He aprendido a aceptarme tal y como soy. No soy una persona extrovertida, ni muy sociable, pero esto no significa ser mejor ni peor.

Antes pensaba que era una persona muy tímida y callada, pero no es así. Mi miedo a qué pensaran los demás, a dejarme ver por dentro, hacía que yo fuera así.
Sí, necesito mucha confianza para abrirme y hablar libremente, pero no soy una persona que pase muy desapercibida. Soy un granito más en este mundo, aporto mi parte, ahora lo sé y, además, sé que es es muy importante que sea consciente.

También he aprendido que el físico es una parte más de nosotros. Las personas a las que les importo, lo que les enamora es mi personalidad, no pesar dos kilos más o menos.

Antes era incapaz de salir a la calle sin maquillar, sin ponerme una prenda que yo viera que me sentara perfecta. Me sentía nerviosa, acelerada, y esto conllevaba a salir de casa alterada y no poder vivir el momento, no estar a gusto conmigo misma, ni con los demás.
Me he dado cuenta que todo esto no sirve de nada, es una perdida de tiempo y una mala forma de vivir.

Poco a poco me he ido dando cuenta que unos de los mayores placeres de la vida es la comida. Poder sentarme en un bar para tomar algo, hablar, reír, conversar y no estar pendiente de lo que voy a comer o beber, pensando lo que había comido el día de antes, por si me había excedido.

Otra cosa de las que he aprendido es que me valgo por mi misma, que tengo voz propia y no necesito tener un segundo yo en todas las situaciones de mi vida. Soy capaz de ir a los sitios sola, es mas, ¡ahora me gusta hacerlo!

Los celos, eran otra de las cosas que no me dejaba vivir tranquila. He aprendido a llevarlos mucho mejor. Se que en mi familia soy tan importante como mi hermana, me quieren y saben ver todas mis virtudes y defectos. Ahora me siento mucho más unida a ellos y puedo disfrutar más de ellos. Soy una persona celosa, pero lo importante es saber controlarlo y aceptarlo para ser más feliz.

Antes tenía un complejo de inferioridad atroz, siempre pensaba que estaba por debajo de todos, en todos los aspectos, desde profesional hasta personal. He descubierto que no es así, todos somos humanos, todos estamos al mismo nivel. Es verdad que es algo que tengo que seguir trabajando, porque el complejo ha disminuido pero no se ha ido. Soy una persona que enseguida se achanta ante los demás, sobre todo a nivel profesional, y esto me podría hacer dar un paso hacia atrás. Pero lo acepto y ahora lo acepto como mi punto débil.

Antes mi vida giraba en torno al perfeccionismo, mi vida tenia que ser perfecta. Ahora se que es algo que no quiero tener a mi lado, no quiero vivir con ello. ¡No quiero ser perfecta!

Todo esto lo he ido aprendiendo a lo largo de las terapias, y estoy muy orgullosa de lo que he conseguido con ayuda.

Todas estas causas, me llevaban a una consecuencia: los atracones.

Se que en momentos de estrés cualquier situación que me provoque nerviosismo pueden hacer que me entre ansiedad por comer y tengo que estar alerta.

Voy a darle las gracias de todo corazón, a mi psicologa, sin ella no hubiera conseguido nada de todo esto, a mis padres por apoyarme, entenderme y darme todo lo que necesitaba en cada momento, a mi novio por aguantar situaciones embarazosas, a mi hermana por saber escucharme, acogerme, hacerme sentir como en casa e intentar animarme cuando he decaído.
Sin todos ellos no lo hubiera conseguido. Saber que tengo a todas estas personas a mi lado me reconforta.

¡Ahora puedo decir que SOY FELIZ!

Testimonio de paciente con TCA (trastorno de la conducta alimentaria)


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