cánones de belleza imposibles

El día a día de una adolescente, marcado por cánones de belleza imposibles

Suena el despertador. Son las 7 de la mañana, es hora de desayunar. Abres el armario y entre el variado surtido de comestibles te llama la atención la silueta de la caja de tus cereales Special K. Mientras los tomas, te entretienes leyendo el dorso de la caja en el que te describe los pasos a seguir para conseguir esa silueta perfecta tan deseada.

El tiempo vuela mientras decides que ponerte y te das cuenta de que si no sales ya llegarás tarde al colegio. No te importa, no puedes salir de casa sin maquillar.

Sales de casa apresurada pero aún así pierdes el metro. Te toca esperar 3 minutos y aburrida te quedas absorta admirando esos carteles que te rodean: anuncios de productos para la operación bikini, coca cola zero, chicas esqueléticas en ropa interior…

Llegas a clase y tus compañeras te ponen al día de las nuevas hazañas de los chicos: están haciendo un ranking de físicos de chicas de la clase. Te ríes y finges que no te importa o que no tienes curiosidad.

Se acerca la hora del patio y todas empiezan a comentar su peso y las dietas que están haciendo. Te sientes mal al llevar un bocata cuando todas las demás llevan una fruta.

Al salir de clase recibes un mensaje de tu madre para que vayas a la farmacia a comprar ibuprofenos. Al entrar, te sorprende la gran cantidad de productos adelgazantes y de carteles que invaden la farmacia y que están situados al lado de la báscula. Esa sensación incómoda te invade cada vez más.

Llegas a casa, es la hora de comer y pones la televisión. Empiezas a hacer zapping y acabas apagándola por estar cansada de ver siempre lo mismo: como el chico guapo se queda con la chica guapa, la chica fea que se transforma en guapa, más anuncios de productos para adelgazar, anuncios de perfumes donde la chica muestra más cuerpo que nada, etc.

Son las cinco, has quedado con tu amiga para ir de compras. Decidís ir a Mango, donde te enamoras de un precioso pantalón. Para tu sorpresa, no encuentras tu talla, por lo que decides recurrir a la dependienta. Ésta te responde que no tienen tu talla pero que podrás encontrarla en Violeta: la tienda de Mango de tallas grandes.

Te diriges a dicha tienda, y te fijas que el maniquí es de un tamaño normal. Decides ir a otras tiendas y vuelves a encontrarte con el mismo panorama desolador. Maniquís tan delgados que necesitan pinzas para sujetar la ropa, ropa tan pequeña que debería estar en una tienda de niños, prendas cada vez más cortas y estrechas…No entiendes nada, esto te ha chocado de tal manera que decides irte a tu casa sin comprar nada.

Recién duchada y con los deberes hechos, decides relajarte en el sofá leyendo una revista de las que a tu madre tanto le gustan. Te entretienes viendo los diferentes defectos de las famosas indicados como “Argh” en la revista Cuore y comparando sus diferentes vestimentas y cuerpos.

Agotada, después de cenar te tumbas en la cama. No consigues dormir, de repente te vienen todas esas imágenes que has ido recopilando durante todo el día. Empiezas a cuestionarte muchas cosas…

Con este mensaje hoy sólo queremos haceros reflexionar lo que esta y otras muchas jóvenes de hoy en día como nosotras nos cuestionamos a diario. Recibimos continuamente mensajes que promueven un modelo de mujer basado en una realidad inalcanzable. Hoy, como mujeres del futuro, queremos luchar para tener una sociedad en la cual el físico no sea la base de todos los valores y que la gente se pueda aceptar tal y como es. Somos más que un número.

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