testimonio paciente anorexia en tratamiento

Dónde estaba y dónde estoy ahora

Creo que tienen razón, de vez en cuando hay que recordar de dónde venimos, de los avances que hemos hecho y de la persona en la que nos hemos convertido. Pensaba que lo hacía, que era más o menos consciente, pero esta tarde he empezado a recordar y sólo me sale sonreír.

Recuerdo el desprecio que tenía hacia mi misma, con mi vida, la poca estima que le tenía y la poca importancia que le daba. Recuerdo conversaciones con mi terapeuta, en las que le decía que si me moría allí mismo, en ese momento, me daba igual. Lo peor de todo es que no eran palabras impulsivas, fruto de un enfado, ni tampoco eran para hacer daño a mi alrededor, esas palabras eran porque, realmente, no sentía nada, nada que valiera la pena, nada que fuera suficiente como para salir adelante. Con distancia, veo la frialdad con la que lo decía y la dureza del momento.

Pero, ahora, no puedo evitar sonreír… «¿Sonrisa?» me preguntaréis. Pues sí. Y es que todo ha cambiado desde entonces, me cuesta creer que sigo siendo la misma persona.

Antes no me quería, ni lo más mínimo. Me daba asco físicamente, sí, pero eso era para tapar cosas más allá de mi físico: no me soportaba como persona. Me pasaba el 99% del día pensando en cuerpo y comida y en lo que podría hacer para adelgazar o dejar de comer. El 1% restante era el poco descanso que me regalaba y me dejaba dormir, sólo cuando mis pensamientos no se materializaban en pesadillas durante la noche.

No puedo recordarlo todo. Tengo sensaciones, sentimientos … que no puedo llegar a plasmar con palabras. Cierro los ojos y puedo ver todos estos meses pasar en un segundo, y no puedo evitar decirme que me alegro de haber pasado por ello. «¿Está loca?», pensaréis.

Pero, si nos paramos a pensar un momento en todo esto, en una persona que no se ama, que no se acepta, que vive más por los demás que por ella misma, que no se valora, que no vive realmente sino que está ocupada haciendo cosas mientras la vida pasa a su lado sin que se de cuenta ni viva, … ¿Horrible, no?

Si yo nunca hubiera pasado por todo esto, quién me hubiera enseñado que la vida es una y que debe valorarse, que yo soy yo y que nadie será por mí.

Que debemos conectar con uno mismo y ser coherentes con nosotros mismos.

Que vivir el momento presente, ser y estar, llena más que un cuerpo, que un número, que una talla o que una comida más o menos.

¿Quién me hubiera abierto los ojos y me hubiera ayudado a creer en mí, en mis capacidades, creer que tengo virtudes y que mis defectos no los contrarrestan?

Cómo me hubiera dado cuenta  que unas notas en el instituto no aportan nada, que no son para siempre, que no te describen como persona.

Cómo habría aprendido a permitirme ser yo misma, que yo soy la mejor persona que puedo ser. Todo esto y tantas otras cosas he aprendido…

Cómo me habría dado cuenta sin toda la ayuda de mis compañeras, (a quien agradezco su apoyo constante, su tolerancia, los conflictos que me han hecho aprender y trabajar, todo el amor y la paciencia que me han dado), de las terapeutas, de mi familia, de la gente que quiero … Quizá habría llegado a los 40 años o más!

Por eso sonrío, por eso estoy contenta de haber pasado por todo esto … creo que es un regalo que me ha dado la vida para poder vivirla, por lo menos, mejor de lo que hacía hasta entonces.

Sé que aún no he terminado, que me faltan cosas y que tengo que pulir muchas otras … Peroe stoy contenta de estar dónde estoy ahora, me valoro.

Me gustaría terminar con las cosas que valoro de mí misma, las cosas que antes no veía y me ha costado tanto aceptar…

Creo que soy una persona alegre, risueña, bromista … Me gusta reír y hacer bromas con la gente y tomarme la vida con humor.

Soy sincera, simpática; me preocupo por la gente que quiero y que me rodea y sé que siempre estoy dispuesta a ayudarla cuando me necesitan.

Siento que soy una persona trabajadora, meticulosa y constante, pero esto no quiere decir que no me pueda permitir momentos de hacer el vago.

Soy una persona activa a la que le gusta hacer cosas y cada vez intento disfrutar más cada momento.

Ahora soy feliz por mostrarme como soy a la gente que me rodea.

Soy una persona cariñosa y me gusta recibir cariño de los demás.

Soy soñadora e intento recibir este adjetivo con afecto ya que me lo decían muy pequeña y, aunque ahora me moleste un poco que me lo digan, me conecta con mi infancia.

Me considero una persona tolerante, aunque tengo límites, como todos.

Soy empática, no me cuesta conectar con otras personas y veo que no me cuesta aceptar a los demás en su totalidad, sé que lo que me cuesta es aceptarme a mí (i´m working on it!).

Considero que soy una persona con voluntad de superación y que me esfuerzo por ser mejor persona, pero también sé que esto no significa ser perfecta.

Hace unos meses, este último párrafo hubieran sido tres líneas, por la vergüenza a decir todo esto, a aceptar y a ver las cosas positivas que hay en mí y, más aún, plasmarlas en negro sobre blanco.

Testimonio de paciente con Trastorno de la Conducta Alimentaria (anorexia)


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