Bye drugs

26, febrero, 2018

Testimonio paciente TCA en etapa de pre-alta (20 años)

 SETCA Barcelona


Hoy me he dado cuenta, al fin, de que ya no idealizo las drogas, no quiero decir que de forma espontánea las recuerde con amor o incluso con anhelo, porque la verdad es que fueron una escapatoria para evadirme de determinadas emociones que me desgarraban por dentro, pero después de todo, puedo decir que sé y valoro el infierno que estuvo a punto de atraparme, y quizás para siempre.

Escuchar testimonios de madres que han perdido a sus hijos, familias rotas, personas perdidas en un eterno círculo donde parece que la única luz proviene del polvo que hay encima de la mesa, justo donde se encuentra la muerte blanca con los brazos abiertos, esperándote, acechando…

Fueron momentos únicos, emociones que sé que nunca volveré a sentir – porque es imposible replicar sentimientos frutos de la química- pero he descubierto otros mucho más bonitos y, sobre todo, verdaderos. Por todo esto, hoy  quiero estar lo más lejos que pueda de las falsas sonrisas, de la falsa felicidad, de la falsa esperanza.

Durante mucho tiempo no solo he idealizado las drogas y aquellos que las consumían, sino que no me he valorado por salir de ese pozo. He pensado en lo fuerte que he sido por salir del TCA, por luchar día a día, por no querer recaer, pero no ha sido hasta hoy que he sabido que quizá las drogas habían sido mi perdición.

Este tiempo he estado mirando documentales de las consecuencias de las drogas, de la verdadera cara de esta silenciosa muerte. He escuchado muy atenta las historias que cuenta gente que ha pasado por ello.

No es un juego. Me han arruinado la vida. Mi hijo murió por las drogas. No sé dónde está. No sé quien soy.

Todas estas vivencias son el regalo que te hacen las drogas como agradecimiento por refugiarte en ellas y, por supuesto, los grandes narcos que, por cierto, ¿no es extraño que la mayoría de ellos no se droguen?

Ruina, miseria, rubia, lloros, robos, destrucción, cárcel, soledad, … solo ahora consigo ver que esto es lo que lleva drogarse, que nada de este mundo es bonito y me gustaría poder hacérselo ver a toda la gente que quiere jugar con ellas que las menosprecia y se sobrevalora pensando que a ellas/os serán la excepción. Nada de estos es un juego. Y yo ahora lo veo.

No quiero volver a probarlas porque sé que me voy a enganchar, porque sé que me gustan, sé lo que me provocan y ahora también sé todo lo que conllevan, la parte oscura que tiene todo. Voy a luchar contra su tentación como lucho en contra de caer en falsos cánones de belleza, porque aunque sea un camino más difícil, no voy a dejarme ganar, porque quiero vivir mi vida, la única que tengo.

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