Autocuidados

Dorothea Orem, enfermera, fue la primera en definir autocuidado, describiéndolo como un fenómeno activo en el que la persona utiliza la razón para comprender su estado de salud. Definiendo así, el autocuidado, como un gesto de consciencia hacia uno mismo. Actualmente, con nuestros ritmos frenéticos de vida, en esta sociedad capitalista de consumo, vinculamos el autocuidado a comprarnos una buena crema hidratante y a pasarnos la tarde con una mascarilla en casa. Y por supuesto, que es preciso y necesario cuidar nuestro cuerpo a nivel externo e interno, sin embargo, e igual de importante, si no más, son aquellos autocuidados esenciales que no pueden venderse ni comprarse en una tienda y que se centran en tener cuidado de nuestra salud mental. Estamos, a menudo, tan alejados de nuestras propias necesidades que no somos conscientes ni de que están ahí, aguardando ser escuchadas, atendidas. No hemos aprendido que el autocuidado es también una comunicación amorosa con nosotros mismos y con nuestros cuerpos, aprender a poner límites, silenciar la voz interna que nos juzga sin piedad, priorizarnos, perdonarnos, sernos pacientes. Con nosotros y nuestros procesos. Autocuidado es asimismo aprender a decir no sin sentir culpa, dejar de compararnos, de autoboicotearnos, no responsabilizarnos de los problemas ajenos y no permitir que los demás lo hagan con nosotros. Autocuidado es dejarnos de criticar constantemente. Permitirnos sentir lo que sentimos y no saber, a veces, qué es lo que sentimos. Sin duda, agradecernos es autocuidado. Y felicitarnos por cada pequeño logro. Por cada subida de escalón. Autocuidado es permitirnos ser quiénes somos. Más allá de un talla. De un cuerpo. De un día malo. Y de un lugar equivocado.

El concepto de autocuidado nació vinculado a la salud, pues sólo desde ahí, cuando esta faltaba, tomábamos consciencia de que no nos estábamos escuchando, de que no estábamos cubriendo nuestras necesidades más básicas. Los trastornos de la conducta alimentaria no son una excepción. Porque nuestro ser necesita nuestra atención en todos sus ámbitos para lograr vivir en plenitud. Y no duda nunca en emitir la alerta que sea necesaria para que regresemos la mirada hacia adentro y volvamos a poner el autocuidado en el centro. A nosotros, en el centro, al fin.

Ilustración: Júlia R.

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