testimonio paciente trastorno alimenticio

Ahora sí

Miedos e inseguridades que no puede explicar, sabe que ella no es así ni quiere ser así pero, lleva años aquí atrapada… Hoy decide superarlos y hacerle frente…

Testimonio de paciente con trastorno alimentario, TCA


Hoy me he levantado con ganas de confiar en mí. Pero, mis ganas de ir hacia delante, se han chocado con mi orgullo cuando mi madre me ha repetido varias veces que me ponga a trabajar, que es tarde y que no estoy haciendo nada. Sé que todo esto es verdad, ¡y no sabéis lo que odio que mi vida sea así! Porque esta no soy yo.

¿Por qué me bloqueo cuando mi madre me dice que haga X si igualmente lo iba a hacer? ¿Acaso gano algo dejando de hacer lo que debo porque mis padres me piden que lo haga?

¡Estoy harta! Estoy harta de no poder confiar en mí y que, consecuentemente, mis padres tampoco lo hagan.

Este año he dejado muchas cosas atrás, me he empezado a querer y ahora hasta empiezo a creer en mis capacidades. Me he librado de un sinfín de etiquetas que limitaban mi vida a comer y dormir … pero me quedan algunas, entre ellas VAGA. Me persigue. Conseguí deshacerme de ella, pero su fantasma regresa en aquellos momentos en los que no estoy haciendo nada para impedir que lo haga en un rato.

No me gusta mostrarme a la gente como alguien que pasa de todo y se queda dormido en todas partes. Esa no soy yo, sé que no. Me conozco. Sé que tengo ganas de hacer cosas, de vivir de día, de andar por la montaña, de disfrutar de un buen libro, de sacar una buena nota porque me la merezco… Pero, ¿qué me impide hacerlo? Supongo que llevo mucho tiempo en esto y ahora, en este estado, estoy cómoda, es mi zona de confort. Podríamos decir que padezco el síndrome de Estocolmo, adoro mi cama cuando el sol brilla fuera de la ventana de mi habitación.

Creo que también tengo miedo a que las cosas no me salgan bien, a intentarlo con todas mis fuerzas y fracasar. Para mi eso sería quedar en ridículo. Pero, ¿la solución es quedarme dormida? ¿Mostrarme como una loca o pasota? No creo. No creo que hacer esto me ayude.

Quiero querer esforzarme por todo sin miedo al fracaso. Y es que, en realidad, ¿Qué es el fracaso sino un aprendizaje? ¿Por qué tenemos tanto miedo a caer? Solo cayendo aprendemos a levantarnos y saber levantarse es de lo más valioso que podemos aprender en esta vida.

Por todo esto, hoy lo he decidido … ¡VOY A POR TODAS! No importa lo lejana que parezca la meta o su presunta imposibilidad. Quiero ser fuerte, lo suficiente como para tomar mis propias decisiones y luchar por mis sueños sin miedo a caer o al rechazo. Y, si sucede… ¡Qué suceda! Daré gracias a la vida por enseñarme que no todo son flores y Arcoíris, que a veces hay tormentas y barro, que si queremos disfrutar de un día soleado antes debemos haber vivido muchos días nublados.

Debemos permitirnos soñar, amar, disfrutar, llorar, echar de menos, perdonar y ser perdonados, enfadarnos, caer, no hacer nada… al fin y al cabo, no podemos decir que algo no nos gusta si nunca lo hemos probado.

Es por todo esto que yo os digo: AHORA SÍ. Este es el momento que llevo esperando desde hace tanto, el momento en que el pajarito extiende sus alas y emprende el vuelo. Un vuelo que no sabe dónde le llevará, pero eso seguro: SIEMPRE HACIA DELANTE.


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